Hechos
repudiables
EL
ESCÁNDALO DEL ACOSO y el silencio de la provocación
La
denuncia de una estrella de cine se
extendió como reguero de pólvora a
los medios de comunicación y a través de ellos pasó al conocimiento de la
opinión pública: se había cometido un acoso
sexual en un transporte urbano. Un usuario del Metropolitano que se sentó
detrás de la artista se había masturbado.
Una
acción así merece el repudio de toda la ciudadanía a esos actos grotescos que
son un ataque brutal contra una mujer y contra los buenos modales que deben
existir en una ciudad, en las calles y en los medios públicos de transporte.
Sin
embargo, frente a este suceso repudiable, quisiéramos comentar la conducta de
algunos que, al rasgarse las vestiduras por
la falta cometida, parecía que buscaban directamente el escándalo, para que el
tema sea debatido, creando un ambiente que podríamos calificar de indignación farisaica, donde la
hipocresía está presente, (aunque
se esconda), para juzgar
rápidamente como inmoral y perverso, al acosador y condenarlo. El cargamontón del consenso para hundir a
alguien que se equivocó se ha convertido en una práctica habitual en nuestro
país.
También
habría que decir que si no hubiera sido una famosa actriz la denunciante, todo seguiría igual, ¡que mal! ¿Cuántas denuncias por acoso sexual tendrían que haber
salido en los periódicos?
Todavía
estamos muy lejos de lo que tendría que ser una sociedad bien organizada y sin
embargo de este suceso habría que
decir: “menos mal que una estrella de
cine “levantó la liebre” y puso un tema de inmoralidad sobre el tapete, para
que se pongan las medidas adecuadas”
Ojalá funcione, sin escándalo y con las medidas oportunas.
La
multiplicación de los acosos y las provocaciones
Si
realmente se quiere agarrar el toro por
las astas habría que analizar el tema del acoso sexual en toda su amplitud yendo a las causas de estas
desviaciones, ¿A qué se debe que ocurran
estos atrevimientos vulgares y zafios en los seres humanos?
Antes
de llegar al tema de la educación sexual en los hogares veamos cómo está
nuestra sociedad, ¿qué es lo que se ve en
las calles? ¿en qué condiciones se viaja dentro de la ciudad? y ¿qué hacen las
autoridades?
Es
de suponer, al analizar este suceso, que
nadie caerá en la ingenuidad de pensar que este suceso fue un hecho aislado,
que no suele ocurrir en los transportes públicos. Ya han aparecido otras
denuncias y pienso que se podrían multiplicar por mil. No hay más que ver cómo
se viaja en los transportes limeños. Si en el metropolitano ocurren esos acosos
que será en las combis y en los micros, cuando vemos que la gente viaja apretujada durante largas horas.
En
algunos países, donde han tenido
problemas similares, las autoridades han decidido poner buses exclusivos
para mujeres. Es una manera de evitar estos acosos
en lugares donde no existe una educación sexual eficiente o no hay los medios
adecuados para transportarse sin esos hacinamientos.
¿Los hombres son iguales a
las mujeres?
También
habría que decir que cuando ocurren estas cosas las mujeres suelen ser las
víctimas, aunque luego se hable de igualdad de los sexos y no se quieran
reconocer las diferencias entre los hombres y las mujeres. Estos hechos marcan
también claramente las diferencias.
Cuando
se trata de la represión, existe para los acosos sexuales de los varones, pena
de cárcel, en cambio para la provocación sexual no hay sanción.
Aunque
no es el caso que estamos analizando no está mal recordar que por las calles se
ven mujeres de mal vivir que visten
provocativamente desde el punto de vista sexual y se paran en las esquinas
buscando clientes, y nadie dice nada.
También en las calles hay carteles con propagandas de mujeres en paños
menores que están provocando sexualmente a los hombres, y allí continúan; el mismo cine presenta películas porno y otras donde no suele faltar alguna
mujer sexi que llama la atención, no por su belleza y talento, sino por el
sexo, provocando al espectador un deleite libidinoso,
y todo eso está permitido. Llamarían puritano
o retrogrado al que quisiera evitar
esas imágenes. La televisión también comete abusos en ese sentido y a veces en
horarios infantiles, como todos sabemos. ¿No
hay acaso un exceso de permisivismo y una falta de criterio? También a
través del Internet aparecen ofertas sexuales para que los usuarios busquen ese
tipo de deleite ¿No están los hombres habitualmente
bombardeados por provocaciones
sexuales?
Es
fácil darse cuenta, si nos fijamos bien, que
la mayor parte de las provocaciones sexuales que hay en el mundo son femeninas. Las mujeres que se ponen en
las esquinas presentan su cuerpo femenino y si son “hombres” también aparecen
como mujeres…. La provocación
sexual femenina que está dirigida al sexo opuesto se ha llamado siempre
prostitución.
La
exhibición pública femenina de provocación sexual es un tipo de corrupción
contra la sociedad que afecta negativamente a las personas. Ese no puede ser el
papel de ninguna mujer, por muchas que sean sus necesidades económicas. La
salud de una sociedad reclama medidas para evitar el acoso de esas provocaciones que invitan a la prostitución, venga de
donde venga. El querer se corrompe cuando se acosa y cuando se provoca, la
intención es la misma.
La
mujer debe ser el paradigma del amor limpio y ordenado que necesita la
sociedad. La pureza y la maternidad le dan ella el gran prestigio de ser mujer; no son las atracciones sexuales.
Para
concluir nuestro análisis habría que decir, para
el caso que nos estamos ocupando, que hay un agresor y una víctima.
Lamentablemente hoy muchas mujeres son agredidas por hombres agresivos de malas
costumbres y no existen las medidas de seguridad adecuadas para proteger a la
mujer. No son solo los rateros, son también los acosadores que deambulan por
las calles de Lima buscando a sus víctimas. Es necesaria una reorganización
policial que sea eficiente para controlar estos peligros para las damas.
Agradecemos sus
comentarios.
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