viernes, julio 25, 2014




Existen muchas excepciones que no confirman la regla
DECEPCIÓN DE LOS PRIMEROS PUESTOS

Hace unos días, en un cumpleaños familiar, se desató una conversación que fue creciendo en intensidad por la preocupación que traía el tema: la situación actual de los colegios con respecto a la educación de los chicos. Los que intervenían esgrimían argumentos contundentes para señalar las graves falencias de la educación peruana y el exceso de pasividad o permisivismo por parte de los actuales maestros, que en muchos casos, han perdido el control de sus alumnos y se han convertido en sirvientes de los caprichos de los chicos, que además son respaldados por sus propios padres.

En muchos colegios de nuestro país los chicos y la familia imponen los modos en que deben ser educados los alumnos, por sus profesores. Con los sistemas actuales los alumnos son consentidos y los profesores exigidos, valga la redundancia, para no exigir en temas elementales de formación humana y algunos también en cuestiones académicas, cuando se hace necesario aprobar a los alumnos para no perder las entradas económicas que representan.

Muchos alumnos de hoy, en un número significativo de colegios y dejando de lado las excepciones, salen malcriados, contestatarios, con un espíritu crítico negativo y muchos de ellos cargados de desórdenes y de vicios.

Los padres de familia permisivos cierran los ojos a la realidad pensando que la juventud es así, que siempre ha sido así, que todos han pasado por lo mismo y que las cosas después se pueden arreglar. La ceguera de los padres tiene su origen en el ambiente mundial de relativismo donde todo da lo mismo y cualquier opción que se siga puede ser válida.


Las mejores cabezas

Pues bien, en este artículo, vamos a referirnos solo a los alumnos más inteligentes, a los primeros de la clase. Todavía algunas personas piensan que los alumnos que ocupan los primeros puestos van a tener éxito en la vida; que las notas que sacan y los temas que dominan los van a colocar muy alto en el entorno profesional y social.

En las circunstancias actuales es penoso observar que muchos chicos que fueron brillantes en sus estudios escolares y universitarios han terminado siendo unas "joyitas" en el mundo profesional y social, algunos están en la cárcel y otros siguen deambulando y causando estragos por donde pasan. Algo importante está fallando en la educación.

Está claro que educar no es sólo conseguir que el alumno destaque en los aspectos académicos, no basta que sea buen matemático y que aprenda idiomas. No es correcto que un educador diga: "a fulanito le irá muy bien porque tiene una cabeza extraordinaria y porque saca las mejores notas"

Hace poco en una reunión, con insignes educadores, salieron nombres de premios de excelencia de los colegios que fracasaron en la vida universitaria y otros que hicieron una carrera brillante con maestrías y doctorados y que les fue muy mal en la vida profesional.

También existen grandes cabezas, que han destacado mucho en los estudios, con serios problemas familiares (peleados con sus parientes, incomunicados con sus hijos o con sus padres, verdaderas tragedias), otros con problemas morales (alcoholismo, drogas, corrupción).

En un número significativo de colegios se da una mala orientación a los talentos porque se les forma solo para una competividad académica con un liderazgo vanidoso. Ser emprendedor significa, para una significativa mayoría, sacar adelante los negocios y lograr buenos beneficios económicos. Para muchos basta la capacidad, piensan que las virtudes humanas son sólo las que crean una personalidad capaz de sacar cosas adelante. ¿Dónde queda la formación moral? ¿Quién les enseña la virtud de la humildad? ¿Quién les enseña a no ser traferos, mentirosos o manipuladores? ¿Quién consigue que sean respetuosos con el prójimo?

Se equivoca quién selecciona a una persona solo porque tiene cabeza y un buen rendimiento en los estudios. Es necesario medir otros aspectos: ¿cómo es su carácter?, ¿cómo trata a los demás? ¿qué es lo que realmente quiere hacer?


Cuando la selección de personas parcializa al profesor y termina discriminando

Un educador no puede ser un hombre que hace acepción de personas. No puede tener un grupito de elegidos que son sus preferidos, aunque esté seleccionando a los mejores de acuerdo a la capacidad o a la inteligencia. A los más dotados hay que enseñarles a utilizar sus cualidades para ayudar y servir a los demás. El más inteligente, si está bien formado, tendría que ser el mejor servidor.

El educador debe ser un artista para saber situar y colocar a los alumnos en el lugar adecuado. También hay que decir que es más inteligente el que sabe situarse bien. El mejor sitio no es el de la conveniencia propia sino el lugar donde se puede servir mejor, es el lugar donde se puede rendir más y donde  se desarrolla mejor el talento de una persona.

Tampoco se puede olvidar que la calidad de una persona es la calidad de sus relaciones. El inteligente se lleva bien con todos no por ser permisivo,  (es más bien exigente), sino por ser comprensivo. Es una persona que sabe tener afecto y estima por los demás, aunque tengan errores.

Para las grandes obras Dios escoge a los talentos medios. Aquellos que quizá no hayan brillado tanto en los estudios pero que son muy buenas personas. Se ha comprobado que pueden llevar, y así lo demuestra la historia, más peso encima y tener más responsabilidad que las grandes lumbreras. Es más fácil que ellos tengan la inteligencia al servicio de la obediencia, que es la virtud que hace libre y muy útil al ser humano.

Dios “…a elegido a lo débil del mundo para confundir a lo fuerte…” (S. Pablo, Cort. 1, 16-29).

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jueves, julio 10, 2014


El reglamento para autorizar el aborto terapéutico
UN NUEVO DISFRAZ PARA UNA GRAN MENTIRA

Acaba de salir una nueva versión de la "Caperucita roja" con el lobo disfrazado de una abuelita que parece que tiene muy "buenas intenciones" pero los rasgos artificiales de su aparente bondad son siempre toscos y grotescos, a pesar de eso, no faltan incautos que se creen el cuento, que además está adornado por los manipuladores de turno.

El manido tema de la legalización del aborto sale nuevamente a relucir revestido con otros ropajes para que parezca convincente y pueda colarse por las rendijas de una ventana mal cerrada. Nunca se presenta de frente, con la verdad por delante y de una manera clara. Quienes están detrás son las mismas personas de siempre: los que están alienados en políticas y en negocios de lo que San Juan Pablo II llamaba "la cultura de la muerte" , persuaden a los "corderillos" de turno, que no conocen a fondo el tema y los utilizan para sus campañas.

Estos circunstanciales seguidores son una exigua "minoría" que se dedica a repetir, con la superficialidad del sentimentalismo, lo que les han dictado sus mentores, respaldados por una propaganda mediática alienante y costosa. Los organizadores de estas iniciativas y sus seguidores son, en realidad, "cuatro gatos" que hacen mucha bulla para dar la impresión de multitud.

Los astutos manipuladores a favor del aborto, (hay mucho dinero detrás), se indignan cuando les descubren sus torcidas intenciones. Son expertos en mostrar una exagerada sensibilidad para sentirse heridos y víctimas de tener que tolerar posturas "moralistas" de una Iglesia que presenta, según ellos, un Dios que odia y no un Dios misericordioso. Estoy empleando las mismas frases de un articulista que defendía a capa y espada está guía que quieren imponernos.


Realmente ¿quieren defender la vida?
 
La guía no la presentan los defensores de la vida. Basta con mirar la trayectoria de sus vidas. Son lobos disfrazados de oveja. Siempre han defendido sus negociados y de paso, escondidos sin que nadie los vea, suelen lanzar una piedra más a la Iglesia pretendiendo dividirla con la creación de un aparente enfrentamiento entre el Papa Francisco y el Cardenal Cipriani, como si estuvieran opuestos. Es otro rasgo que pone en evidencia un desconocimiento total de la unidad de la Iglesia y una ignorancia religiosa de consideración.

Las empresas de la cultura de la muerte han crecido en las sociedades que buscan expulsar a Dios del mundo diciendo que Él no tiene que meterse en las vidas de las personas.

Por otro lado es muy fácil comprobar que el dinero que mueve el narcotráfico y la  pornografía, contaminan y desordenan las relaciones íntimas de las personas en los aspectos sexuales. En este mundo permisivo, donde todo se puede, porque no hay pecado, como dicen estos “reformadores”, surgen las corrientes abortistas. El 99% de los abortos surgen de los desórdenes de vida.

La guía presentada para su aprobación podría parecer coherente, cuando se dice que es exclusivamente para los casos en que se pone el peligro de la vida de la madre y que además la presencia de una junta médica evitaría que se cometan abusos. Es el lobo disfrazado de abuelita. No dejemos que nuestra población sea una vez más la Caperucita roja inocente. Es necesario encender los reflectores para espantar al lobo que quiere destruirlo todo para comer él y nadie más.

Quinto mandamiento: ¡No matar!

La Iglesia ha defendido siempre la vida recordando la ley de Dios que dice: "No matar". Los médicos que están frente a una madre embarazada que se encuentra en una situación límite, (la vida de la madre o del hijo), harán todo lo posible para defender las vidas de ambos.

Hoy, gracias a los progresos de la ciencia médica, es posible defender la vida de los dos, pero en el hipotético caso de estar realmente en el límite, hay una regla moral en la ética cristiana que existe desde el siglo XIII y que fue creada por Santo Tomás de Aquino: la regla del doble efecto o voluntario indirecto:


1.     El objeto del acto que se persigue debe ser bueno.
2.     La intención del que actúa debe ser buena y excluye (no desea pero lo tolera) el efecto malo que se seguirá de la acción.
3.     La acción debe ser en sí buena o indiferente, pues no sería correcto emprender un acto en sí malo (por ejemplo robar) para conseguir un fin bueno (curar una gripe ordinaria).
4.     Debe existir una razón proporcionalmente grave para aceptar el acto. Es decir, el beneficio que se espera obtener debe ser lo suficientemente serio como para justificar la ejecución de una acción que traerá alguna consecuencia negativa.
5.     Que no existan acciones mejores que provoquen menos daño.

Realmente las grandes mayorías no quieren el aborto cuando se les dice la verdad con claridad. Las personas que defienden la vida son las que tienen coherencia de vida. No dejemos, que unos pocos, por sus pasiones desordenada o sus pingues negocios arranquen los valores esenciales de la vida humana y de la familia.

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miércoles, julio 02, 2014


La compasión y la compensación
PASIÓN Y RAZÓN
Las pasiones que mueve el fútbol podrían alterar la razón de todos los que se encuentran en la fogocidad de las contiendas, casi electrizados con la furia colectiva del ambiente, y también con el peligro de dejar una estela de heridas, que en algunos casos podrían ser irreparables.
La filosofía y los reglamentos para esos acontecimientos apuntan a lograr un nivel alto de virtudes humanas en todos los participantes: jugadores, entrenadores, árbitros, dirigentes, periodistas y público en general. Las cuotas de responsabilidad y prudencia deberían ser elevadas para evitar violencias o situaciones desagradables que desfiguren la belleza y armonía de los partidos donde se compite para ganar.
Unidad, belleza y amistad
Los enfrentamientos deportivos no deben crear enemigos, al contrario son ocasión para ganar muchos más amigos y reforzar la hermandad y unidad de los seres humanos.
En los mundiales se puede apreciar: los magníficos y cómodos estadios, la calidad técnica de la televisión con imágenes impactantes llenas de belleza y colorido, la amabilidad del pueblo anfitrión (el país y sus costumbres), la alegría y el sufrimiento del público en un clima humano de acercamientos mutuos, a pesar de las diferencias; los sueños y las ambiciones de los seres humanos, las técnicas magníficas de los mejores jugadores, el acierto o desacierto de los árbitros, el último balón de fútbol que todos desean tener, el rito de las ceremonias con protocolos y saludos, el acompañamiento variopinto del público, la elegancia y cordura de los entrenadores y de los narradores deportivos. Toda una sociología que muestra personas unidas y encendidas en unos afanes que se viven al mismo tiempo.
La razón nos hace ver que  para que las ambiciones humanas competitivas no desemboquen en una guerra, cada uno debe poner una cuota de prudencia, controlando sus pasiones con un nivel de conducta donde predomine la cordura, el respeto por los demás y la amabilidad.
Para muchos el logro de un mundial es un sueño que se cumple, para otros solo una oportunidad, para muy pocos el dolor de un fracaso. Es una temporada corta en la que se ven grandes cambios, saltos y sobresaltos. Unos ríen, otros lloran, hay grandes abrazos, besos y manifestaciones exorbitantes de alegría que se producen en el instante del gol, también se ven grandes frustraciones y verdaderos arrepentimientos. Algunos consiguen sustanciosos contratos y otros lo pierden todo. Se deben tener las virtudes para saber ganar y para saber perder, una categoría humana de primer nivel, para seguir viviendo después, con agradecimiento, por esas experiencias que marcaron la vida.
El rechazo de las malas artes
Que la contienda sea de fornidos y atléticos deportistas no quiere decir que pueda permitirse la brusquedad o la bravuconería. La disciplina es propia de una persona con fortaleza que sabe dominar sus ímpetus. Los partidos hay que ganarlos jugando y no guerreando a base de machetazos. El juego limpio y honrado es bello y atractivo, al público lo persuade. Los árbitros deben ser totalmente imparciales y muy finos en sus intervenciones. Un buen árbitro casi ni se nota, porque no busca lucirse y deja que los equipos se luzcan. El que pone demasiadas tarjetas y paraliza mucho el juego está demostrando sus limitaciones como juez, el que tiene preferencias y favorece a un equipo más que al otro, tiene poco nivel profesional,  el quiere arreglar las cosas en base a compensaciones tiene poca categoría como persona y el que se vende es un corrupto que habría que expulsar.
El jugador debe poner todas sus virtudes en la cancha, la mejor técnica para jugar y el mejor trato para las personas: sus compañeros y los adversarios. Tiene que tener la suficiente entereza para no hundirse cuando va perdiendo y la suficiente humildad para no sentirse altanero cuando va ganando y para reconocer y enmendar los errores cometidos, o aceptar ser cambiado por el entrenador que busca una mejor opción para el equipo. Un buen jugador no es una persona difícil o engreída que solo piensa en su gloria personal.
Da gusto ver a los entrenadores bien vestidos y cercanos a sus jugadores. Ellos deben ejercer la paternidad y preocuparse no solo del triunfo del equipo sino también de la vida de cada uno de sus jugadores. En la cancha, como todos, debe controlar sus pasiones. Es muy bonito ver en él la ambición de triunfo para su equipo: las indicaciones incisivas, las decisiones urgentes para los cambios y arengas exultantes y oportunas. Muchas veces son ejemplo de cómo hay que llevar las cosas en situaciones límite. Maneja todo un arte que exige un constante dominio, no pueden perder los papeles, debe mantenerse ecuánime y tener la hidalguía de reconocer al vencedor. Es muy grato ver dos entrenadores abrazarse al acabar el partido donde han sido rivales, dejando de lado el resultado.
Para un narrador deportivo debe ser difícil juzgar con imparcialidad una contienda. Algunos lo saben hacer muy bien y otros se vuelven cargantes o inoportunos con comentarios fuera de lugar o que denotan poco conocimiento de lo que están diciendo. Se requiere humildad y un buen control de las pasiones para comentar un partido de modo positivo y respetuoso. Un comentador deportivo debe saber mucho de fútbol y tener admiración, e incluso afecto por los futbolistas, para hacer un trabajo de calidad.

El papel de la hinchada
Los aficionados o la hinchada vivirán la fiesta del fútbol cuando llevan las virtudes que ellos mismos exigen a los futbolistas: amor a la camiseta, una vida ordenada, estar en forma, no ser bruscos, jugar con todo el equipo, luchar hasta el final, saber ganar y saber perder, tener capacidad para rectificar. El mejor jugador será para ellos un ídolo ejemplar, digno de ser emulado.
Desde el fútbol se pueden ver las virtudes que se tienen y las que faltan, se puede ver el orden que necesita la vida y el esfuerzo que hay que poner para ganar las batallas, una tras otra, hasta que llega el triunfo definitivo.
Que este campeonato mundial nos de las pautas para ser mejores personas.

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viernes, junio 27, 2014


No todo lo que brilla es oro
EL MUNDIAL DE LA HUMILDAD
Cuando se organizan los cónclaves, después de la muerte de un Papa, se suele decir: “el Cardenal que entra como Papa sale Cardenal”. Nunca faltaron las expectativas de los papabiles con los nombres que los periodistas ventilan por todo el mundo. Luego vienen las sorpresas, como ha ocurrido en los últimos cónclaves, sale elegido Papa alguien que nadie, o muy pocos, imaginaban.
Mutatis mutandi valdría la comparación con los equipos favoritos para mundial de fútbol que se está celebrando en Brasil. Los grandes equipos que entraron pisando fuerte creyéndose los mejores, por haber sido líderes en los mejores campeonatos europeos,  han sido humillados por otros más chicos que ha jugado mejor que ellos.
Los que saben de fútbol pueden distinguir entre el fútbol propiamente dicho y la política del fútbol, que es manejada por unos pocos, también es fácil distinguir entre el fútbol tradicional y el comercial.  Por otro lado vemos que es inevitable que el negocio del fútbol, uno de los más grandes del mundo, cierre sus filas con algunos jugadores y equipos que están en el circuito de los grandes negocios.
Está claro que los negociantes son los que están alrededor de los mejores clubes del mundo, que se supone tienen los mejores jugadores. Esto no significa que puedan existir otros clubes muy buenos, con excelentes jugadores. Lo que queremos decir es que solo algunos están en la vitrina, con la colaboración de los medios de comunicación, que también participan de los negocios y tienen razones de conveniencia para promocionar a los que consideran interesantes.

El influjo en la hinchada
El respetable público ve lo que  le ponen y forma sus opiniones con el influjo de los medios. Es como en el cine, las películas más taquilleras son las que han hecho una suerte de “propaganda”  (manipulación) para que el público piense que son las mejores. La persuasión mediática produce el consenso sobre todo de los más jóvenes, que tienen menos experiencia y son más impresionables. Así lo que más vale puede pasar desapercibido, o poco valorado, como suele ocurrir con frecuencia.
Dice un viejo refrán: “no todo lo que brilla es oro”  y de allí la importancia de la virtud de la humildad, una virtud sumamente difícil de adquirirla, pues como decía, muy oronda, una persona ingenua: “después de muchos años de esfuerzo puedo decir ahora que tengo el orgullo de ser humilde”, cuando en realidad la humildad es una virtud, -lo decía San Josemaría Escriva-, que muere una hora después que la persona.

Cuando la plata manda
La pelota que más juega en la cancha de los negocios del fútbol se llama dinero. Es la pelota que mejor se mueve con jugadas brillantes de dirigentes, representantes, poder mediático y jugadores. En estos campeonatos se ignora que el dinero ciega y que la falta de humildad es precisamente ceguera: creerse más de lo que se es.
Los que quieren “limpiar” el dinero afirmando que no corrompe sienten una suerte de indignación cuando se les hace ver las injusticias que se generan con los grandes negociados de los consensos humanos. 
Se puede construir un gran estadio para el gran negocio del fútbol sin ver las grandes carestías de los pobladores de ese lugar. Quienes lo construyen son ciegos para ese otro rubro y no se sienten responsables. Es más, dicen: ¡que tiene que ver! ¡son cosas distintas!, lo mismo diría el que entra a un pueblo joven en un lujoso Lamborgini. Doble ceguera: la imagen que da y la falta de sensibilidad para las necesidades del prójimo. Es como un pordiosero que va andrajoso pero lleva en la muñeca un reloj de oro pensando que todo el mundo se está fijando en su reloj. Ni cuenta se da de su propia miseria.
El amor desordenado por el dinero (el ordenado es el desprendimiento y la pobreza), inyecta una soberbia ciega de creerse los mejores y mirar a los otros como inferiores. La lógica del soberbio es que ellos son los que deben ganar o llevar la voz cantante. No puede ser que otros sean mejores, ¡debe haber un error!

Los amigos de los débiles
En el otro consenso humano,  que no es político, las personas tienden a defender al más débil. En el fútbol pasa lo mismo, el público general aplaude al más chico cuando hace las cosas bien y así se enfrenta, con una suerte de rebeldía, al grande. El que sabe de fútbol es, si cabe la comparación, como más de derechas. Está del lado del equipo fuerte, futbolísticamente hablando, o del equipo tradicional, que siempre gana. Un exceso de pasión le puede poner en dificultades para la humildad.
Existe otro rubro de personas que les molesta que el fútbol sea el rey de los deportes y lanzan sus críticas por el resentimiento que tienen y tal vez por la envidia de que otros puedan disfrutar de algo que ellos no valoran. Eso también es falta de humildad.

La urgencia de la humildad
Para todas las personas es urgente crecer en humildad. La soberbia les complica todo y después se sufre mucho.
¡Qué difícil ser humildes!  Pero, gracias a Dios, la misma vida golpea y hace ver la realidad. El mundial nos está haciendo ver una realidad que antes no se veía porque los medios no la ponchaban. Ahora no hay más remedio que reconocer al que es mejor. Y el que ha llegado alto no puede sentirse por encima de los demás. Debe cuidar que el humo no se le suba a la cabeza.
En el ámbito del fútbol los amigos del negocio ya han puesto sus ojos para los nuevos fichajes. Luego les van a proponer entrar en el sistema de los grandes que muchos lo tienen como la gran ilusión de su vida.  Ser grande significa para una gran mayoría tener mucha plata y poder darse la gran vida. Así lo contaba un converso, el famoso artista Eduardo Verástegui que soñaba con ser artista de Hollywood. Un día llegó a esa meta pensando que sería lo máximo,  pero, para suerte suya, al poco tiempo se dio cuenta que la fama y el dinero no eran dada y decidió cambiar de vida. Ahora vive feliz produciendo películas con valores.
Si los que se dedican al fútbol lucharan por ser cada día más humildes ¡cuantas cosas buenas podrían hacer para ellos, y para miles de espectadores! Es horrible ver un futbolista arrogante que endiosa su personalidad buscando su propia gloria con una ostentación irresponsable.
Que todos podamos aprender de las buenas lecciones que nos da la vida, a veces con golpes, para aprender a ser humildes y sencillos.

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jueves, junio 19, 2014

Triunfos y derrotas
EL MUNDIAL DE  FÚTBOL Y EL FIN DEL MUNDO
El título pudiera parecer apocalíptico pero también se puede referir a las finalidades, que es el propósito de este artículo, aunque no estaría demás pensar, en medio de los bullicios entusiastas de la fiesta deportiva más grande del mundo, en lo que viene después de esta vida. Los hinchas más acérrimos del fútbol suelen proyectar su andadura por la vida haciendo referencia a los mundiales, desde el primero que vieron hasta el último que pudieran ver, si Dios les da vida.
Para abundar en estas consideraciones un chico me preguntaba: “en la vida eterna ¿se jugará el fútbol?  La respuesta inmediata fue que en el cielo estaría todo lo bueno multiplicado por infinito. La Escritura dice: “ni ojo vio, ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para aquellos que le aman” Me imagino que en los partidos de fútbol del Cielo no sería necesario un árbitro, tampoco podría haber perdedores. Allí todos ganan. ¿cómo puede haber un campeonato donde todos ganen?  ¿a quién se le da la copa?
Esta última consideración es la que le va a dar sentido y relación al título de nuestro artículo y nos va a permitir sacar consecuencias importantes e interesantes para la preparación del mundial al que todos estamos llamados y que será una fiesta espectacular donde todos ganaremos ampliamente. El grito y los saltos de alegría del mejor gol los podremos dar todos, en un estadio repleto con millones de espectadores que nos estarán viendo y aplaudiendo. Allí sí podremos decir que estará presente toda la humanidad.

El fútbol y el dinero
Dejemos por ahora las postrimerías y volvamos al día día del presente, en las circunstancias del actual campeonato mundial de fútbol que este año ha costado 11 mil millones de dóllares y ha dividido a la población brasileña entre los que aprueban y desaprueban este enorme presupuesto.
No está demás decir que el fútbol se ha convertido en un negocio exitoso en los países de los equipos emblemáticos. La terrible crisis económica que hundió a España, no le afectó al fútbol sin embargo originó las protestas de los que pedían impuestos para que los equipos asuman su responsabilidad social.
En nuestro país el 45% de los peruanos, según reciente una estadística, compró un televisor nuevo, con un sistema más sofisticado, para poder ver cómodamente en sus casas el mundial de fútbol. Hemos estado acostumbrados a ver antenas de televisión en casas muy pobres y ahora sucede lo mismo con el cable, no hay dinero para la educación, e incluso para comer, pero para la televisión y para el fútbol, sí hay.
Cuando se habla de despilfarro hay que tener en cuenta el nivel de educación que existe en el país y en el mundo entero con respecto a los valores. Hoy por hoy los ricos y los pobres despilfarran porque tienen una escala de valores que no corresponde a los criterios de una persona, educada y bien formada, que busca gastar con coherencia y sensatez para vivir en armonía con su prójimo, de acuerdo a su situación. También las instituciones y los Estados deben ser coherentes y sensatos en sus gastos.
Un punto crítico y preocupante es el costo y el sueldo de los jugadores y el dinero que se emplea para la construcción de los grandes estadios. Además en todas estas operaciones se notan los negociados, muchas veces ilícitos, donde se forman peligrosas mafias. A los jugadores los venden como a los esclavos de la antigüedad, la diferencia está en que son esclavos con dinero y por lo tanto doblemente esclavos. La plata, que no saben utilizar los corrompe y les quita la libertad. Algunos futbolistas no son libres porque se venden a un equipo y a unos placeres indebidos, moviendo mucho dinero. Ganan plata pero pierden los valores para ser libres y felices.
En nuestro país los buenos futbolistas pueden ganar bastante más que el resto. En los contratos no se suele considerar la educación que les puede estar faltando, ni la situación de la familia de donde proceden, que es en muchos casos preocupante, ni las costumbres que puedan tener. Basta que jueguen bien.
Les entregan sin más el dinero ganado aunque algunos corran el riesgo de despilfarrarlo: comprándose automóviles caros para llamar la atención, usando ropa fina,  visitando los mejores restaurantes con la facilidad de caer en juergas, borracheras y malas costumbres, que perjudican su vida profesional y familiar, por el deterioro personal que sufren.
Lamentablemente muchos han malogrado sus vidas por estas liberalidades absurdas manejadas irresponsablemente con el dinero ganado y con la anuencia de empresarios y dirigentes que solo buscan la eficacia futbolística.  

Racionalización de los recursos que genera el fútbol
El fútbol es un maravilloso deporte pero es necesario limpiarlo de esos influjos perniciosos que lo desprestigian. La fórmula está clara:  buscar que todos ganen.
Que todos ganen significa hacer las cosas bien, con orden y honestidad. Eliminar las mafias y la corrupción. Educar para que no exista la violencia por la competividad.
Los recursos que genera el fútbol debería emplearse mejor, por ejemplo: para la educación de los mismos futbolistas y para lograr mejoras sociales en los pueblos o ciudades.
Los presupuestos del fútbol son bastante altos. Los mejores equipos europeos gastan anualmente un promedio de 200 millones de euros brutos en sus plantillas. El futbolista mejor pagado del mundo gana 35,3 millones de euros brutos, de los cuales se lleva 17 netos.  El segundo le sigue con 22,8 millones brutos y 11 netos por temporada. 
En el Perú, el Órgano de Control Económico y Financiero (OCEF) reveló los sueldos que perciben los futbolistas de nuestro Descentralizado, y hay sorpresas: un arquero en el Perú gana entre US$3 mil y US$12 mil. Los zagueros, algunos buenos y otros rústicos, perciben entre US$3,650 y US$11 mil, mientras que los laterales cobran de US$4 mil a US$11 mil. En la volante, los números hablan de US$2 mil a US$20 mil. Y en cuanto a los delanteros, sus ganancias oscilan entre los US$4 mil y los US$19 mil.

Para todos es la justicia y la responsabilidad social. Está muy bien querer ser el campeón del mundo y hacer los gastos necesarios para la ejecución de un mundial, pero es necesario tener también tener los criterios de sensatez y responsabilidad para saber regular las ganancias y los gastos sin que se caiga en la codicia o en el despilfarro.
Los buenos futbolistas podrían convertirse en grandes líderes de la honestidad y dejar un legado ejemplar a las siguientes generaciones.
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jueves, junio 12, 2014


La alteración de las conductas
EL INFLUJO SOCIAL DEL TRÁNSITO
A las 6.30 am suelo entrar, con mucha frecuencia, a la av. Arequipa con dirección a Miraflores. A esas horas hay escasos carros particulares y una alocada carrera de combis que compiten para ganar pasajeros. Ellos son los dueños de la pista y hacen lo que quieren. Quienes vamos en vehículos pequeños tenemos que defendernos de los peligros de esas alocadas carreras. Cuando doblo por Enrique Palacios en Miraflores me encuentro otra pista de competencia, los micros a gran velocidad y repletos de pasajeros cruzan las calles temerariamente. Este cuadro se repite todos los días sin que nadie haga absolutamente nada por corregirlo. Lo triste es que ya se han producido varios accidentes con consecuencias trágicas.
Sobre las combis asesinas y los choferes que acumulan papeletas hemos oído hablar mucho. Últimamente los diarios publican las noticias escandalosas de estos sucesos de irresponsabilidad y sub desarrollo. A todo esto se suman los omnibuses que chocan en las carreteras y otros que se desbarrancan por los precipicios. La informalidad y la indisciplina han costado y seguirán costando muchas vidas.

La ausencia de la autoridad
La falta de decisión de las autoridades para cortar con esas rachas trágicas de muertos y heridos es clamorosa y peor es la mentalidad informal que genera una conducta agresiva y atrevida que es impuesta por un sistema de descuidos habituales donde no se respetan las leyes. Parece que al que viaja por las pistas de Lima no le importa para nada la vida de los demás; lo que quieren es llegar a su destino como sea, manejando a la defensiva y peleando para no perder la prioridad de pasar primero. Las normas de cortesía brillan por su ausencia y en ese ambiente de barullo parecen una bobada.
Quien se encuentra encerrado en el tráfico tiene que soportar los agravios; cuando quiere pasar no lo dejan y cuando pasa lo insultan por haberse metido primero. El que viene detrás es como un energúmeno que hace sonar su bocina aturdiendo al que va delante y lo trata como si fuera un inútil que no sabe manejar, solo porque no lo deja pasar. Si el que va delante es un taxi vacío hay que tomar precauciones porque su prioridad es el próximo cliente, parará para recogerlo donde sea, aunque tenga que hacer una maniobra brusca. No le importará que el semáforo esté en verde y tenga que hacer esperar a todos los carros que vienen detrás, además regatea el precio de la carrera con el cliente que todavía no sube. La indignación y las protestas están demás porque la vida sigue siendo igual.
Tampoco es novedad advertir que los choferes de los omnibuses están acostumbrados a manejar temerariamente, metiéndose por donde puedan, sin ningún respeto o escrúpulo. Compiten con agresividad para recoger pasajeros con giros bruscos sin que le importe taponar a los vehículos que van por el carril correcto, y aunque tengan luz verde no los dejan pasar, creando verdaderos atolladeros.
El mal manejo de todos los días les parece lo más normal del mundo. ¡Qué atraso más grande vivimos a diario en nuestra capital!

El influjo del mal manejo en la conducta de las personas
El chofer que se ve diariamente sometido a esas presiones termina volviéndose agresivo y con el tiempo hará lo mismo que los demás: manejará según la ley de la selva propinando insultos y metiendo el carro para ganar el sitio y la oportunidad de pasar. El tráfico informal y caótico está influyendo en la conducta de muchas personas.
Las leyes y reglamento solo funcionan para poner las papeletas después de un choque o cuando los guardias hacen batidas. Si el policía no está, el chofer limeño no tiene escrúpulos para pasarse la luz roja o ir contra el tráfico o subirse a las veredas, o zamparse sin respetar una cola; se trasforma cuando maneja convirtiéndose en un auténtico salvaje,  ¡sálvese quien pueda!

¿Qué sentido tienen las sanciones en un sistema caótico?
Si la autoridad no respeta el orden y no pone las condiciones para que los choferes cumplan los reglamentos las papeletas no tienen sentido. Esas medidas no son disciplinarias porque no consiguen su objetivo, de allí la morosidad y las coimas que también están a la orden del día, muchas veces fomentadas por las mismas autoridades. Es el prestigio del desprestigio. Nadie se fía de la ley ni de las autoridades por eso el caos continúa sin que nadie lo arregle.

¿Quién educa los modales de las personas?
Tal como está la conducta en la calle parecería que ya no tiene mucho sentido educar en los buenos modales a las personas. Tal vez ese sea el motivo por el cual los colegios ya no forman a los chicos en las virtudes humanas. Los objetivos educativos solo están mirando los aspectos académicos.
En la calle, los asaltos, los atrevimientos de agresividad y los insultos han invadido todos los distritos de la capital. Las autoridades solo piensan en comprar más patrulleros o en poner teléfonos de emergencia para las denuncias, ¿quién toma el toro por la astas para lograr la educación que nuestro país necesita?

La escuela de la vulgaridad y del caos
Lo que se ve, se aprende y se convierte en costumbre. Con la escusa de que “lo hace todo el mundo” seguimos enfrascados en un pobrísimo nivel humano que invade todos los campos. Los buenísimos recursos de nuestro país los perdemos por esa falta de virtud. Los turistas que llegan sufren las consecuencias de esas deficiencias que nos ponen en la cola de las mejores ofertas.
La mala conducta que se ve en el tránsito se traslada luego a los trabajos y a las casas. De allí se propaga el mal humor y la falta de respeto entre los seres humanos que hace crecer el resentimiento y los odios que terminan dividiendo y separando a las personas.
Todavía parece un sueño lograr que Lima sea una ciudad ordenada y limpia donde se pueda caminar con tranquilidad en medio del respeto y la delicadeza de las personas que están en la calle.
Es urgente lograr en corto plazo que salir a la calle no signifique tener que pelear para poder llegar o porque personas inescrupulosas y atrevidas se metieron agresivamente en nuestro camino.  Es un reto para la educación que no puede quedar a la cola.
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jueves, junio 05, 2014


Hechos repudiables
EL ESCÁNDALO DEL ACOSO y el silencio de la provocación
La denuncia de una estrella de cine se extendió como reguero de pólvora a los medios de comunicación y a través de ellos pasó al conocimiento de la opinión pública: se había cometido un acoso sexual en un transporte urbano. Un usuario del Metropolitano que se sentó detrás de la artista se había masturbado.
Una acción así merece el repudio de toda la ciudadanía a esos actos grotescos que son un ataque brutal contra una mujer y contra los buenos modales que deben existir en una ciudad, en las calles y en los medios públicos de transporte.
Sin embargo, frente a este suceso repudiable, quisiéramos comentar la conducta de algunos que, al rasgarse las vestiduras por la falta cometida, parecía que buscaban directamente el escándalo, para que el tema sea debatido, creando un ambiente que podríamos calificar de indignación farisaica, donde la hipocresía está presente, (aunque se esconda), para juzgar rápidamente como inmoral y perverso, al acosador y condenarlo. El cargamontón del consenso para hundir a alguien que se equivocó se ha convertido en una práctica habitual en nuestro país.
También habría que decir que si no hubiera sido una famosa actriz la denunciante, todo seguiría igual, ¡que mal! ¿Cuántas denuncias por acoso sexual tendrían que haber salido en los periódicos?
Todavía estamos muy lejos de lo que tendría que ser una sociedad bien organizada y sin embargo de este suceso habría que decir: “menos mal que una estrella de cine “levantó la liebre” y puso un tema de inmoralidad sobre el tapete, para que se pongan las medidas adecuadas”  Ojalá funcione, sin escándalo y con las medidas oportunas.

La multiplicación de los acosos y las provocaciones
Si realmente se quiere agarrar el toro por las astas habría que analizar el tema del acoso sexual en toda su amplitud yendo a las causas de estas desviaciones, ¿A qué se debe que ocurran estos atrevimientos vulgares y zafios en los seres humanos?
Antes de llegar al tema de la educación sexual en los hogares veamos cómo está nuestra sociedad, ¿qué es lo que se ve en las calles? ¿en qué condiciones se viaja dentro de la ciudad? y ¿qué hacen las autoridades?
Es de suponer, al analizar este suceso, que nadie caerá en la ingenuidad de pensar que este suceso fue un hecho aislado, que no suele ocurrir en los transportes públicos. Ya han aparecido otras denuncias y pienso que se podrían multiplicar por mil. No hay más que ver cómo se viaja en los transportes limeños. Si en el metropolitano ocurren esos acosos que será en las combis y en los micros, cuando vemos que la gente viaja apretujada durante largas horas.
En algunos países, donde han tenido problemas similares, las autoridades han decidido poner buses exclusivos para mujeres. Es una manera de evitar estos acosos en lugares donde no existe una educación sexual eficiente o no hay los medios adecuados para transportarse sin esos hacinamientos.
¿Los hombres son iguales a las mujeres?
También habría que decir que cuando ocurren estas cosas las mujeres suelen ser las víctimas, aunque luego se hable de igualdad de los sexos y no se quieran reconocer las diferencias entre los hombres y las mujeres. Estos hechos marcan también claramente las diferencias.
Cuando se trata de la represión, existe para los acosos sexuales de los varones, pena de cárcel, en cambio para la provocación sexual no hay sanción.
Aunque no es el caso que estamos analizando no está mal recordar que por las calles se ven mujeres de mal vivir que visten provocativamente desde el punto de vista sexual y se paran en las esquinas buscando clientes, y nadie dice nada.  También en las calles hay carteles con propagandas de mujeres en paños menores que están provocando sexualmente a los hombres, y allí continúan;  el mismo cine presenta  películas  porno y  otras donde no suele faltar alguna mujer sexi que llama la atención, no por su belleza y talento, sino por el sexo, provocando al espectador un deleite libidinoso, y todo eso está permitido. Llamarían puritano o retrogrado al que quisiera evitar esas imágenes. La televisión también comete abusos en ese sentido y a veces en horarios infantiles, como todos sabemos. ¿No hay acaso un exceso de permisivismo y una falta de criterio? También a través del Internet aparecen ofertas sexuales para que los usuarios busquen ese tipo de deleite ¿No están los hombres habitualmente bombardeados por  provocaciones sexuales?  
Es fácil darse cuenta, si nos fijamos bien, que la mayor parte de las provocaciones sexuales que hay en el mundo son femeninas. Las mujeres que se ponen en las esquinas presentan su cuerpo femenino y si son “hombres” también aparecen como mujeres….  La provocación sexual femenina que está dirigida al sexo opuesto se ha llamado siempre prostitución.
La exhibición pública femenina de provocación sexual es un tipo de corrupción contra la sociedad que afecta negativamente a las personas. Ese no puede ser el papel de ninguna mujer, por muchas que sean sus necesidades económicas. La salud de una sociedad reclama medidas para evitar el acoso de esas provocaciones que invitan a la prostitución, venga de donde venga. El querer se corrompe cuando se acosa y cuando se provoca, la intención es la misma.
La mujer debe ser el paradigma del amor limpio y ordenado que necesita la sociedad. La pureza y la maternidad le dan ella el gran  prestigio de ser mujer; no son las atracciones sexuales.
Para concluir nuestro análisis habría que decir, para el caso que nos estamos ocupando, que hay un agresor y una víctima. Lamentablemente hoy muchas mujeres son agredidas por hombres agresivos de malas costumbres y no existen las medidas de seguridad adecuadas para proteger a la mujer. No son solo los rateros, son también los acosadores que deambulan por las calles de Lima buscando a sus víctimas. Es necesaria una reorganización policial que sea eficiente para controlar estos peligros para las damas.
Agradecemos sus comentarios.

viernes, mayo 30, 2014


En la actualidad el termino “amor” es uno de los más utilizados y de los más prostituidos.
EXCELENCIAS DEL MATRIMONIO CASTO
Existen en el mundo miles y hasta millones de matrimonios que han formado familias espléndidas y viven felices siendo fieles a sus compromisos con una paz y una libertad admirables.
Los esposos que viven felices, el hombre y la mujer, no son seres especiales ni ángeles, son de carne y hueso como todos, tienen ambiciones, tendencias, defectos y cometen errores como cualquier ser humano, también se pelean y se perdonan, caen y se levantan.
La Iglesia nos ha enseñado, desde muy pequeños, que existe el pecado. La catequesis, que continúa durante toda la vida, con las enseñanzas de su Magisterio, recuerda que todos los hombres somos pecadores. Esta insistencia no va contra el hombre, tampoco se dirige exclusivamente a los católicos, es una advertencia para todos los hombres. Todos, debemos admitir que somos pecadores o, dicho en otras palabras, tenemos que reconocer nuestros propios pecados.
Cuando el hombre se olvida que es pecador y no trata sus pecados, es muy fácil que se confunda y empiece a pensar de acuerdo a cómo vive. Tratará de encontrar situaciones que calcen con sus modos de vivir. En cambio cuando es consciente de sus pecados y los trata, (la Iglesia le ofrece los medios), ve las cosas de otra manera y se pone muy contento al comprobar que puede derrotar el mal y conquistar el bien.  Al mismo tiempo entenderá mejor las excelencias de una moral milenaria que predica la Iglesia, y que da libertad a los hombres. La Iglesia ha sido fundada para que el hombre tenga los mejores medios para luchar contra el mal.

Los que no están en la Iglesia
Es importante reconocer la existencia de miles y millones, que no son católicos, y que viven con honestidad y rectitud de vida, ganándose el aprecio de los demás. Dios no se olvida de ellos, los quiere y los protege. La redención se ha hecho para todas las personas sin excepción.
Por otro lado, algunos católicos piensan, equivocadamente, que pueden vivir bien su religión sin la Iglesia, y buscan compararse con esas personas honestas, que no son católicas, para justificar su distancia, y vivir como si no necesitaran de la barca de Pedro, para ser felices. Sería como si un familiar, que tiene todo el cariño de sus seres queridos y todos los recursos en su hogar para ser feliz, renegara de su familia, pensando que también podría ser feliz de otra manera, y se va de su casa. ¿No da mucha pena que sea así?
Dios busca que los hombres conozcan su Iglesia y vivan dentro de ella, para que tengan a la mano los medios que necesitan para luchar contra el mal y puedan ganar sus batallas personales, busca al mismo tiempo que todos estén unidos y se quieran de verdad.

La ley interna del amor
Está claro que el pecado sale del interior del hombre, pero las personas también tenemos una ley de amor en nuestra naturaleza. Para amar se debe acertar con el  y con el no. El para vivir de acuerdo a los mandamientos y el no para rechazar las tentaciones que nos llevan al mal.
Jesucristo dice: “Me ama el que cumple mis mandamientos”  Nos quiere decir que no se puede llamar amor a los sentimientos de una persona que no cumple los mandamientos. Se debe tener en cuenta que los mandamientos son la ley natural, no son disposiciones emanadas de la Iglesia para que los cristianos las acaten, están escritos en la naturaleza de todos los hombres y si el hombre no los percibe es por causa del pecado.
Para vencer al pecado es necesario poner los medios que la Iglesia alcanza. El hombre solo no podrá ganar las batallas contra ese mal. Si le hombre no se deja ayudar, y quiere seguir solo por su cuenta, empezará a cuestionar la verdad con su propia inteligencia y llegará a minimizar y hasta quitar de su entendimiento lo que es sobrenatural.  Empezará negando algo muy pequeño, y poco a poco terminará negándolo todo. Cuando no se vive de acuerdo con la ley de Dios, se termina pensando como se vive.
La mente humana, que es limitada, se hincha grotescamente por el pecado de soberbia, que es el que más ciega, y el hombre termina subjetivizando los dogmas y dogmatizando sus opiniones. En vez de tener seguridad en Dios empieza a desarrollar una “seguridad” en sí mismo, que a la larga lo llevaría a muchas contradicciones y fracasos.
Las consecuencias del pecado son fatales porque el hombre que no sale de sí mismo se expone al peligro de caer en una miseria moral, (estar atrapados con algún vicio o situación amarga y penosa), es la esclavitud del siglo XXI. Muchas personas están esclavizadas por una suerte de inmoralidad (aunque afirmen con un voluntarismo vehemente que su situación no es de pecado): sexo desordenado, alcoholismo, droga, ludopatía, etc.
En todo el mundo encontramos personas que derrochan dinero en sus propios vicios, luego resulta que es una calamidad, por los desarreglos que de allí se derivan y los daños que se hacen así mismos y a terceros.
Más grande resulta la miseria espiritual que atrapa al que no quiere saber nada con Dios para salir de la miseria moral. Como si Dios no contara para resolver sus problemas morales. Algunos lo tienen solo como una referencia, que podría ser interesante para resolver ciertos temas, pero no quieren abrir su alma para recibir la gracia de los sacramentos.
Así se porta el hombre relativista, que se ha vuelto autónomo, y piensa que su camino no está equivocado. A pesar de estar achacoso por no vivir como debe ser, insiste en que su proceder es correcto y juzga desde un ángulo que le impide ver con amplitud la realidad con todos sus matices.
Cuando el hombre se encuentra atrapado en esas esclavitudes, poco a poco se va deteriorando. Los mandamientos le parecen anticuados y las prédicas de la Iglesia una exageración, o cree que están dirigidas a un grupo pequeño de personas. Al mismo tiempo se convierte en “defensor”  de los que están con yaya, para tratarlos como si sus problemas fueran naturales o normales, se convierte en un consolador sin advertir el daño que podrían estar causando si no cambian. Se convierten el cómplices de los que no quieren mejorar. Creen que son personas comprensivas y son solo permisivistas temerosos. Quieren quedar bien con todos para que no se rompa la pita y puedan seguir sobreviviendo. Eso no es vida.
Además no faltan relativistas que terminan apoyando a los que atacan a la Iglesia para desacreditar a los que son fieles a la doctrina moral. En todas las épocas los católicos más fervorosos han recibido, y siguen recibiendo, críticas y amenazas, solo porque se portan bien. Cuando Jesucristo fue abofeteado en casa de Anás por un soldado irreverente y atrevido le reprende con una pregunta que lo deja mudo: “Si he hecho mal ¿dime en qué? y si no ¿porqué me pegas?”
 La Iglesia perseguida en toda su historia, ha recibido maltratos y torturas de toda índole. La enorme lista de mártires que dieron su vida por la fe es impresionante. Los más buenos han sido condenados por las “opiniones” de los consensos humanos que han visto a la Iglesia como enemiga de los hombres.
Sigue pasando lo que ocurrió en el juicio de Pilatos. Hoy, atizados por muchas “autoridades”, no faltan los que manipulan para inflar las voces agoreras de los que escogen a Barrabás antes que a Jesús.
Nos estamos refiriendo, con estas consideraciones, a miles que se encuentran atrapados por una miseria moral y espiritual que destroza los matrimonio y la vida del hogar. Nos apenan mucho esas situaciones que hacen sufrir a los que se deben querer. Son muy desagradables.
La gracia sacramental del matrimonio es una gran ayuda para que los esposos sean fieles a los compromisos que han adquirido entre ellos y con la familia que han formado. “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, dice claramente el pasaje evangélico.
Los esposos que también son padres, serán fortaleza para sus hijos,  si son poseedores y difusores de un amor limpio y ordenado. Hoy, más que nunca, son necesarios para nuestra sociedad los matrimonios y los hogares donde reina la virtud de la castidad .
Agradecemos sus comentarios