miércoles, octubre 17, 2012


Historias de la vida real
EL PERFIL DE UN ENDEMONIADO

Todos hemos oído contar algún relato escalofriante sobre personas endemoniadas y tal vez hemos visto alguna fotografía o documental de exorcismos practicados por sacerdotes para expulsar al diablo esas personas posesas.  Existen películas que relatan casos como “El Rito” , últimamente estrenada o  “El exorcismo de Emilia Rous”  que expone un caso de la vida real. Hace unos días terminé de leer  “Las memorias de un exorcista”  del P. Gabriel Amorth,  italiano, es el más famoso exorcista del mundo, vive en El Vaticano, tiene 84 años y ha realizado más de 160,000.00 exorcismos.
El libro realmente es impresionante por los datos que entrega para hacernos ver la autenticidad de las posiciones diabólicas, distinguiéndolas de los casos de anomalías psiquiátricas. Él, como muchos otros exorcistas, dicen que hoy el demonio está muy suelto porque se reza poco y porque hay mucha gente que no cree en él. Esas circunstancias favorecen a que el mal se extienda por todo el mundo. Desde luego, las historias que cuentan ellos no tienen explicación humana.
Un día nos contaron el caso de una chica bastante lista y de una familia acomodada que estuvo endemoniada durante un tiempo bastante prolongado. 
A muchos les puede parecer que las posesiones diabólicas duran unas horas o a lo mucho dos días, pero no es así, algunas duran años y se resuelven después de muchos y fatigados exorcismos. El sacerdote debe tener mucha paciencia y fortaleza. Es una tarea muy dura que exige de una potente vida interior.
El caso de la chica a la que nos estamos refiriendo, repercutió en mucha gente. Los primeros años fueron de una aparente normalidad. Lo único que notaron sus padres era una aparente seriedad en el rostro. Siempre le preguntaban si le pasaba algo y ella decía que no, que estaba muy bien. Los padres no le dieron mayor importancia. El otro detalle es que los enamorados no le duraban mucho. Este asunto les empezó a preocupar más a sus papás. Fue en estas circunstancias cuando le recomendaron un psicólogo. Tuvo algunas sesiones de terapia pero todo seguía igual.
Un pariente que tenía una vida de fe bastante intensa le recomendó que visitara un sacerdote, pero esta chica mostraba un rechazo total a la propuesta. Con el tiempo su carácter se fue enrareciendo. Empezaba a pelearse con todos. Esta situación motivó  que la familia invitara al sacerdote para que la vea.
Cuando el padre llegó a la casa ella estaba muy nerviosa y en cuanto lo vió salió disparada.  Se encerró, con gritos y alaridos, en su habitación.  El sacerdote, convencido de que existía una posesión diabólica, buscó al exorcista de turno y éste se presentó después de unos días decidido a tener una sesión de exorcismo.
A ella la habían persuadido para que aceptara. Aceptó de buena gana y deseaba que le quitaran el demonio, pero cuando el sacerdote se asomaba para empezar el exorcismo se alteraba tremendamente.
Un buen día el exorcista se había preparado para iniciar la primera sesión, le acompañaron dos personas bastante fornidas, para que sujetaran a la posesa si hacía falta.  Ella estaba sentada esperando y cuando entra el sacerdote le sale una voz de hombre que protesta con fuerza diciendo: ¡Tú a mí no me vas a cambiar!  El exorcista continuó con las oraciones de rigor y ella, muy alterada, empezó a hablar el hebreo. Los acompañantes y familiares presentes no entendían nada y estaban llenos de espanto. El sacerdote terminó de rezar y ella se calmó.
Después de las sesiones se portaba como una persona normal, pero siempre fría y voluntariamente distante de las cosas de Dios. No le interesaba nada aunque entendía que el exorcista tenía que seguir viviendo para quitarle ese mal que la aquejaba. En una de las sesiones la chica pronunció unos nombres de personas que atacaron a la Iglesia y que estarían condenadas. Todos escucharon y se quedaron pasmados. Hasta ahora las personas que se encontraban presentes, siguen siendo testigos de esos hechos que no tiene explicación humana.
 Los exorcistas dicen que existen muchas personas que tienen el demonio dentro y viven así sin que nadie haga nada para corregirlo. Viven de modo natural mientras no se acerque algún sacerdote con intención de expulsar al demonio. Rechazan todo lo espiritual, todo lo que viene de Dios y cuando alguien quiere acercarse para meter a Dios en sus vidas, empiezan a organizarse para que eso nunca suceda, se ponen distantes. Muchos viven así toda su vida sirviendo a los intereses del mal sin darse demasiada cuenta porque creen que son libres.
Amorth reclama más exorcistas y sacerdotes santos que sepan enfrentar con su vida interior de amor a Dios este mal que se extiende por el mundo.

Agradecemos sus comentarios

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que cierto es... que existen personas que viven en estas condiciones....realmente son dignas de lástima por ese verdadero infierno que son sus vidas. Cuanto mas debo rezar por ellos... y sobre todo para no apartarme de la Gracia de Dios.

mercedicosas dijo...

!Padre, yo leí "Habla un exorcita" del padre Amorth y también "La Summa Daemoniaca" del padre Fortea; curiosamente ahora estoy volviendo a leerlo y justp encontré su post. Sería muy bueno que las personas se enteren más de la existencia del demonio y las posesiones. Yo por inclinación natural de pronto me vi interesada quizá porque una buena amiga sufre el circundatio, eso que tenía el Padre Pío. Padre que Dios lo bendiga.:).