jueves, marzo 25, 2010

El dolor del Papa

En el umbral de la Semana Santa

EL DOLOR DEL SANTO PADRE

Celibato y pedofilia

El pasado 20 de marzo el Papa Benedicto XVI escribió una carta pública dirigida a la Iglesia de Irlanda, después de haberse reunido en Roma con los obispos Irlandeses para tratar el tema de los abusos sexuales que cometieron en el pasado, algunos miembros de la Iglesia en ese país.

En la carta el Santo Padre manifiesta su enorme dolor y preocupación por los hechos ocurridos y les pide un año de desagravio adorando al Santísimo Sacramento y realizando obras de penitencia. Le exige a los sacerdotes y religiosos que han abusado de los niños: admitir su culpa, someterse a las exigencias de la justicia y no desesperarse de la misericordia de Dios.

A las personas afectadas les pide perdón y les dirige unas palabras de aliento: “Os aseguro que estoy cerca de vosotros y os ofrezco el apoyo de mis oraciones…”.

No es la primera vez que un Papa pide perdón por los pecados que claman al cielo de algunos miembros de la Iglesia que no se portaron bien, también lo hizo en su momento el Papa Juan Pablo II.


Tiempos de sufrimiento y dolor

Son tiempos de sufrimiento y dolor como los tuvo Jesucristo cuando lo dejaron solo en la Pasión después de haber sido traicionado por Judas, que era discípulo suyo.

La Semana Santa del 2010 está marcada por esta mancha de traición que llama al arrepentimiento y al desagravio. Nuevamente se oye la voz de Jesucristo que dice: “Uno de ustedes me va a traicionar” y las preguntas que hacen los que fueron fieles: “¿seré yo? Es la pregunta que todos los hombres deben hacerse, cuando comprueban sus debilidades, para acudir a la misericordia del Dios que perdona. Todos los hombres deben pedir perdón para que puedan recibir el perdón de Dios.

El hombre que reconoce sus faltas y sabe pedir perdón está también preparado para desagraviar. En otras palabras, para desagraviar por el daño que han hecho otros con sus pecados es indispensable pedir perdón por los propios pecados y estar dispuesto a perdonar a los que han cometido pecado.

En el pasaje evangélico de la mujer cogida en adulterio, sus captores, con la ley en la mano, estaban dispuestos a ejecutarla; Jesús les dice: “el que no tenga pecado lance la primera piedra” y todos se retiraron. Jesús luego deja libre a la pecadora.

Muchas acusaciones de hoy, con la ley en la mano, encierran actitudes innobles de hipocresía. Lo que se quiere es hacer daño y perjudicar. El juicio y la condena pueden ser peores que el pecado que se cometió.


Acusaciones contra la Iglesia y el Santo Padre (siguen las leyendas negras)

Mientras el Santo Padre se reunía en Roma con los obispos irlandeses y preparaba los documentos pertinentes para resolver el problema, el poder mediático no cesaba de colocar en primera plana los escándalos sexuales cometidos por miembros del clero en Irlanda y el otros países europeos, señalando que las denuncias iban en aumento y acusando a la Iglesia de encubridora. En algunos países se volvió a poner sobre el tapete el tema del celibato sacerdotal como si se encontrara allí la causa de estas conductas impropias.


Un poco de historia

Habría que volver a insistir, como lo ha hecho el Santo Padre en reiteradas ocasiones, que el escenario donde ocurren esos atropellos es mucho más grande que el señalado por los acusadores mediáticos.

Después de 1960, cuando se inicia la puesta en marcha de las conclusiones del Concilio Vaticano II, comienza un período de crisis que afectó a muchos sacerdotes y religiosos (cierre de conventos y seminarios, abandono del estado clerical, desacralización).

En Europa empezó a tener auge la “Teología de la muerte de Dios” y en América “La Teología de la liberación” Estas corrientes progresistas lanzaron “nuevos herejes” que repetían errores antiguos contra la doctrina de la Iglesia y causaron muchas infidelidades en algunos miembros de la Iglesia. A todo esto se une, lo que San Josemaría Escrivá llamaba “una ola viscosa de suciedad y pornografía” con ataques sistemáticos a la moral cristiana a favor de un libertinaje sexual que hasta ahora continúa.

Los matrimonios rotos y los abusos sexuales se multiplicaron en el mundo (también con situaciones dramáticas de alcoholismo y droga). Dentro de este escenario mundial ocurrieron los abusos sexuales de algunos miembros del clero. Los sacerdotes y religiosos no son inmunes a los males de la época.


Rezar por los sacerdotes

Estos acontecimientos dolorosos que han salido a la luz en el año del sacerdocio, son también una llamada a todos los cristianos para que pidan perdón junto al Papa por los que cometieron estos males y pidan también perdón por no haber rezado lo suficiente por los sacerdotes.

Los sacerdotes necesitan de la oración de todos los fieles. Es la ocasión para que todos los cristianos aumenten la intensidad de su oración por los sacerdotes.

El poder del mal se ensaña con los ministros de Dios (en la vida de muchos sacerdotes santos se ve la presencia destructora del demonio, que no los deja en paz). Es necesario que el pueblo fiel entienda que debe rezar, en primer lugar, por la santidad de los sacerdotes. Esas oraciones son, en palabras de San Josemaría Escrivá, como billetes de ida y vuelta. El que reza por los sacerdotes sale ganando, porque la oración regresa y beneficia a él, a su familia y a todo el pueblo cristiano.

A la oración se debe unir la responsabilidad que todos los fieles tienen de cuidar a sus sacerdotes para que sean santos cumpliendo con los compromisos que han adquirido delante de Dios y de la Iglesia.

La semana Santa es la oportunidad de la conversión y la renovación. La Iglesia tiene los recursos (que son de Dios) para que todos los hombres se puedan convertir (con el perdón y la gracia). Las heridas se pueden curar para recuperar pronto la salud espiritual y moral, que es necesaria para el desarrollo y progreso de todos los hombres. Especialmente la salud de los sacerdotes y religiosos en la Iglesia universal.

Agradecemos sus comentarios

2 comentarios:

Juan Manuel dijo...

Manuel, el tema es "nuevo", pero la historia de los ataques a la Santa Iglesia de Jesucristo es tan vieja como lo es la Humnidad, ya desde el Genesis el mal quebrant1ó la unión entre la creatura y su creador; el enemigo sigue intentando acabar con la Iglesia, primero ataco la Jerarquía -sisma-, luego atacó el poder terrenal -'revolución francesa-, continuo atacando al pueblo en gneral -comunismo- y ahora esta atacando a la Iglesia primera que es la familia, estos ataques seguiran hasta la gloriasa venida de Jesucristo, mantengamosnos en la barca de Pedro, es donde estamos seguros de estar del lado del Vencedor, porque Cristo ya venció y nos ha hecho partícipes de esa victria.
Juan

Javier dijo...

Siempre desde adolescente me preguntaba porque atacaban a la Iglesia, yo siempre me mantenía de parte de ella, pero por momentos me preguntaba por qué. Entonces pude darme cuenta de que no podía poner a todas las personas en un mismo saco. Siempre habrá distintas personas y tipos de personalidad. Pero algo que es intolerable es la Pedofilia, un desorden moral condenable. Sin embargo algo a tener en cuenta y darle importancia son las oraciones: los billetes de ida y vuelta