viernes, mayo 07, 2010

El triunfo de la Virgen María en el mundo

EL 13 DE MAYO (el mensaje de Fátima)

Muchos hemos cantado de niños “el 13 de Mayo la Virgen María bajó de los Cielos a Cova da Iría” ; aunque no entendíamos la última palabra, el entusiasmo de cantarle a la Virgen, motivado por unos buenos religiosos, era grande y entusiasmante, sobre todo en las Misas y en las procesiones que se hacían en las fiestas de la Virgen. Gratos recuerdos.

Más tarde nos llamaba la atención los relatos sobre las apariciones de la Virgen María en Fátima a los tres pastorcitos (Jacinta, Francisco y Lucía). La historia recreada por los sacerdotes con la ayuda de algunas filminas y la exitosa película de la Warner Bros reforzaron nuestra fe y nuestras convicciones en las grandes virtudes de nuestra Madre del Cielo.

Ya de mayores, después de los años escolares, la atención se centraba en los mensajes de Fátima. En aquellos años oíamos distintas versiones e interpretaciones de lo que la Virgen quería trasmitir. La Iglesia se cuidaba, como siempre, de advertirnos de las exageraciones o malas interpretaciones que suelen ocurrir cuando se trata de mensajes proféticos, de milagros, o de sucesos inexplicables. Es necesario escuchar a la Iglesia para tener una orientación correcta y entender bien el propósito de esos mensajes y sucesos extraordinarios.

El 13 de Mayo de 1917 tuvo lugar la primera aparición de la Virgen a los tres pastores de Fátima en la Cova de Iría. Luego siguieron más apariciones todos los 13 de cada mes hasta el 13 de Octubre, donde miles de personas asistieron al milagro del sol. Ese misma año, 1917, se inició en Rusia la revolución bolchevique, contra los Zares.


El mensaje de Fátima

Antes del milagro del sol, Lucía había recibido de la Virgen el siguiente mensaje, que ella misma relata: “Para salvar a los pecadores Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que les voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el Pontificado de Pio XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, esa será la gran señal del castigo que llegará al mundo: guerra, hambre, persecuciones contra la Iglesia y contra el Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por todo el mundo, promoviendo más guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Luego el Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”

Estas palabras de la Virgen se cumplieron en la Historia. Lucía era niña y no entendía quién sería Pio XI. Efectivamente la primera guerra mundial terminó. Hubo al inicio de la segunda guerra, durante el Papado de Pio XI, una señal en el cielo, (una aurora boreal), un fenómeno de la naturaleza que salió en todos los periódicos de Europa. El Papa no pudo hacer la consagración de Rusia porque era parte de la guerra y no la podía mencionar. Por circunstancias de la guerra solo pudo hacer una pequeña consagración de todos los países del mundo.

Durante todo este tiempo los errores de Rusia se esparcieron por el mundo causando muchas guerras. Hay que tener en cuenta que en durante la misma guerra el número de muertos ocasionado por Rusia y Stalin superó al ocasionado por Hitler. De esto se dice poco.

Fue el Papa Juan Pablo II, un año después del atentado que sufrió en Roma el 13 de Mayo de 1981 (Fiesta de la Virgen de Fátima), el que hace la consagración a Rusia en el Santuario de Fátima, con la presencia de Lucía, que todavía vivía. Algunos años después, en Rusia se produce la famosa Perestroika y en 1990 cae el muro de Berlín en Alemania. Estos acontecimientos marcaron el fin del comunismo ateo y los regímenes totalitaristas.


El tercer mensaje de Fátima

Atendiendo al tercer mensaje de Fátima, que se mantuvo secreto durante muchos años, y que era conocido solo por los Papas, la Congregación para la Doctrina de la fe, por autorización del Papa Juan Pablo II, lo publica el 26 de Junio del 2000 y dice así:

“Hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más en lo alto, a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centellando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él. El Ángel señalando la tierra dijo con fuerte voz: ¡penitencia, penitencia, penitencia! Y vimos en una inmensa luz a un Obispo vestido de blanco, también a otros obispos, sacerdotes y religiosos y religiosas subir a una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza. El Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba en el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron uno tras otro los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz habían dos ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, de las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios”.

Al leer este mensaje podemos darnos cuenta de todo lo que ha sucedido en el siglo XX: grandes guerras y matanzas por motivos religiosos, muchos mártires y el atentado contra el Papa. La Iglesia que va subiendo hacia la Cruz con la fidelidad de sus miembros y el dolor de la corredención. Este mensaje es un llamado para hacer penitencia y orientar toda la vida por el camino de la Cruz. El ángel de la espada recuerda el juicio de Dios que se viene para todos los hombres. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana donde esta el hombre que destruye su propio trabajo y se autodestruye. La ciudad puede ser el lugar de progreso pero es a la vez el lugar del peligro y la amenaza. Sobre la montaña está la Cruz que es la meta donde la destrucción se trasforma en salvación. El camino de la Iglesia, del Papa, los sacerdotes y religiosos es como un via crucis. Al Papa le disparan para matarlo, pero el día de Fátima: “…fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte” . Se ha colocado la bala en la corona de la Virgen de Fátima. La sangre de los mártires es un mensaje de esperanza para la vida eterna.

Al final el corazón de la Virgen triunfará. En el primer libro de la Sagrada Escritura, el Génesis, el Señor le dice a la serpiente (el diablo): “una mujer te aplastará la cabeza” y en el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, vemos a la Virgen María aplastando “la cabeza del dragón infernal” que quería matar a su Hijo. (Fuente: “El mensaje de Fátima” de Federico Prieto Celi, Realidades, Lima, 2003).

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