viernes, febrero 27, 2009

El ocaso de la Verdad en los medios
LA REALIDAD MEDIÁTICA


Hoy es preciso distinguir entre la verdadera realidad y la realidad mediática. La primera es la que responde a la verdad y la segunda está fabricada por intereses políticos y de poder. No debería llamarse realidad sino conveniencia o arreglo mediático, (suelen ser medias verdades, o mentiras agresivas, que afectan a una persona o a un sector).

Desde hace muchos años algunos medios de comunicación se habían ganado la fama de ser mentirosos. La gente decía: “no creas lo que dicen los periódicos porque mienten”

Hoy, gracias al Relativismo, no importa mucho la verdad. Importa más el éxito, el pasarla bien, la comodidad, el no complicarse la vida. Estas situaciones favorecen mucho a los medios que utilizan la mentira, la exageración, la doblez y la sospecha para crear una realidad mediática creíble, con bastante éxito en todo el mundo.

La gran aceptación que tienen los medios no es por la verdad. Han conseguido que la gente crea “verdades” mediáticas y eso les basta para que sigan difundiendo sus columnas periodísticas o sus programas de televisión. Muchos viven mintiendo y exagerando (con escándalos) a través de los medios porque el rating les da todas las posibilidades económicas para seguir existiendo, con ese éxito permitido.
¿Servir al pueblo o servirse del pueblo?
Los dueños de los medios suelen argumentar como los políticos diciendo que el poder les viene del pueblo y ellos están para servir a los intereses del pueblo. El pueblo ha elegido a los políticos. Los políticos intervienen en la realidad mediática y junto a ellos procuran tener el poder. Utilizan muchos disfraces diciendo siempre que trabajan para el pueblo porque están al servicio del pueblo (en muchos de ellos es el colmo del cinismo).

Hoy por hoy, los más hábiles no suelen ser los más honrados y éstos procuran entrar en el poder político-mediático “interesándose” por los deseos y necesidades de la gente, sonríen siempre, dulcifican las palabras y prometen cosas. Muestran un perfil “democrático” , con cierta informalidad en el lenguaje y en el vestido. Luego sueltan frases como: “hay que ser tolerantes”, “no hay que discriminar a nadie” “lo que diga la mayoría” Todo para poder hacer y deshacer en nombre de las demandas del pueblo.

Al poder político-mediático no le interesa la verdad de las cosas, de los problemas, las verdaderas soluciones. Quieren ganar un protagonismo. Lo mismo ocurre con los que están en la oposición. Si alguno diera con una solución buena los que están en el otro lado no la pueden aceptar. La oposición atacará a quienes estén en el poder aunque sea acertado lo que hagan o digan y quienes estén en el poder atacarán las propuestas de la oposición, aunque sean buenas. Unos medios apoyarán al poder y otros a la oposición. Nadie se compromete en apoyar a la verdad.

Se ponen distantes de la verdadera realidad (lavándose las manos, dilatando los temas, mirando otros asuntos, echando cortinas de humo).


Entre los políticos-mediáticos suele haber una constante descalificación en la lucha por el poder. Hay políticos y periodistas que se levantan por la mañana no para arreglar y conseguir la mejor solución para los problemas sino para ver la forma de desacreditar y tumbarse a los oponentes, aunque tengan la verdad.

La realidad mediática se ha convertido en un estilo de vida cargado de inmoralidad y corrupción. Es un estilo agresivo que va creando en la población una gran inseguridad. Caer en los ataques del poder mediático significa sucumbir al punto de perderlo todo: la honra, la buena fama, los bienes, la familia y hasta la vida. Las agresiones de este poder pueden llegar a los niveles del terrorismo. La gente vive indefensa dentro del juego mediático. Es una trampa que nadie se atreve a combatrir.

Los mismos medios se encargan de difundir las consignas y las imágenes, con entrevistas sesgadas hacia determinados objetivos y encuestas apañadas para que parezca real y “democrático” lo que realmente es una mentira o una exageración contra determinadas personas que han caído como víctimas, también por los propios errores humanos, de esta mafia vestida de “rectitud” e imparcialidad.
La ética de los comunicadores
El poder mediático no exige que sus representantes tengan grandes cualidades morales. Solo deben caer bien, saber disimular, poder hacer alianzas ocultas, aprovechar las ocasiones, poder hundir al competidor, y capacidad medrar en lo que puedan sin que se note mucho. No hay más que ver a los candidatos de las contiendas políticas: grandes apetencias de poder y de querer aprovechar, para ellos, esas oportunidades.

Entre las múltiples formas de violencias actuales la crueldad un poder mediático abusivo es una de ellas. La tecnología de punta puede convertirse, si se usa mal, en un arma mortal contra los ciudadanos. Nunca han existido tantos medios y tan eficaces para informar y comunicar a la población.

Los profesionales de los medios de comunicación podrían presentar un gran servicio al bien común si persiguen sinceramente lo que constituye el verdadero fin de la comunicación: que los contenidos de la comunicación sean verdaderos e íntegros, sin ofender a la caridad y a la justicia, evitando la difamación. Que los modos de informar sean honestos, respetuosos con la dignidad de las personas y que unan a los hombres para alcanzar los objetivos más altos.

Decir la verdad sobre la vida humana debe ser el centro de la ética de los medios de comunicación.


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viernes, febrero 20, 2009

La pasión de los “caimanes”
EL SIDA FINANCIERO


Un Flagelo para la humanidad

En las últimas décadas del siglo pasado el Sida sorprendió al mundo. Empezó en el Africa Central y se fue extendiendo paulatinamente por todo el Planeta hasta llegar a ser una pandemia universal. Las cifras de las víctimas siguen siendo alarmantes.

A finales del 2007 habían 33 millones de infectados en el mundo, 3 millones de nuevos infectados y 2 millones de muertos. Las cifras totales van creciendo. En algunos países de Africa el 19% de la población está contagiada y en el mundo cada minuto se infectan 11 jóvenes.

Esta enfermedad mortal surge como consecuencia de relaciones sexuales impropias. Algunos dicen que es un castigo de Dios por la inmoralidad de los hombres. Sea como fuere esta pandemia se extiende por todo el mundo y va en crecimiento sin que nadie la pueda parar.

Para evitar su expansión y las consecuencias mortales la Iglesia recomienda que las relaciones sexuales se tengan solo entre los esposos dentro del matrimonio (como debe ser). En muchos países las autoridades de salud recomiendan el uso del preservativo, pero los resultados no han dejado de ser catastróficos, porque al margen de que el preservativo no es seguro, las campañas para su difusión han contribuido a que crezca la promiscuidad en la vida sexual, lo que significa un aumento en las posibilidades de riesgo. Aún no sabemos cómo se va a frenar esta crisis devastadora que está matando a millones. Muchos incautos ni cuentan se dan de este gran peligro mortal.


Un nuevo flagelo que se está convirtiendo en pandemia
Los recuerdos de la génesis del Sida y su vertiginosa expansión sirven de falsilla para ser conscientes de un nuevo flagelo de la humanidad con la crisis financiera.

Igual que en el tema del Sida la gran mayoría está desinformada y padece de una ignorancia peligrosa frente al tsunami que está empezando a llegar y que puede producir daños irreparables.

En Estados Unidos, Europa y Japón en estos momentos hay una creciente ola de despidos con números alarmantes que superan los millones. Ha crecido también la delincuencia y se han incrementado los suicidios a nivel mundial.

Las exportaciones de la China tuvieron su mayor descenso en casi 13 años al evaporarse la demanda de Estados Unidos y Europa, en tanto que las importaciones experimentaban una caída sin precedentes. Este colapso de las exportaciones asiáticas aumenta el riesgo de la economía Latinoamericana que está empezando a sentir temblores de consideración.

En varios artículos publicados en este blog, entre setiembre y diciembre del 2008, advertíamos que no pretendíamos opinar en los temas económicos sobre las técnicas financieras que se deben aplicar, sino sobre los aspectos morales del hombre, pensamos que el hombre de hoy está muy venido a menos en esos temas que son necesarios para lograr una estabilidad y para protegerse de las crisis que azota a la humanidad, por los desarreglos de los mismos hombres.

La ceguera del “economicismo”
No nos cansaremos de repetir que la solución de los problemas está en la educación y no en la economía. Vemos con asombro que en esta sociedad, que padece de un fuerte “economicismo”, muchas autoridades y “expertos” en asuntos financieros siguen presumiendo con soluciones y sistemas económicos que han sido un fracaso y que nos están llevando a la ruina, por no apuntar antes a los aspectos éticos.

La Economía ha querido ser la “prima donna” en las universidades y en las empresas y ahora está de candidata para una saludable “Eutanasia”. Es urgente cambiar el libreto de los sistemas y la mentalidad de muchos.

La Economía es una ciencia como cualquier otra que podría ayudar a la solución de los problemas de la humanidad. Pero ponerla en un nivel superior como si fuera la ciencia de las ciencias y creer que su estudio es esencial para resolver los problemas fundamentales del hombre, es una exageración y un error.

El apetito de los “Caimanes”
Son las preferencias económicas las que han desviado la mente del hombre que ha sido motivado por el poder del dinero y la codicia y no por otros valores más profundos y elementales. Así se multiplicaron los “caimanes” que han aprendido con las ciencias económicas a morder mejor para sacar una buena tajada y llenar sus bolsillos con una mentalidad totalmente materialista y egoísta, disfrazada con ribetes de ayuda social que son solo un “saludo a la bandera”.

Ha llegado la hora de contratar dentistas para extraerle las muelas a los “caimanes” y no dejar que continúen, con su voracidad desordenada, proyectos y planes para seguir comiendo plácidamente. Parece que las inyecciones de dinero caen en un saco roto. Es como si un padre de familia le diera a su hijo, fracasado y despilfarrador, más dinero para que se estabilice.

Las mentiras de las pandemias

La gran culpable de las pandemias es la mentira:
· En el tema del Sida es mentira que el preservativo sea la solución para evitar la expansión de ese flagelo. Es verdad que las relaciones sexuales deben darse solo entre el hombre y la mujer dentro del matrimonio y deben estar abiertas a la vida.
· En el tema de la economía es mentira que la solución está en los sistemas económicos y en las inyecciones de dinero para evitar la crisis. Es verdad que la solución está en la educación del hombre que aprende a ser honrado y justo en su trabajo y en la distribución de la riqueza.
· Es necesario que los libros de economía incluyan dentro de sus primeros capítulos las normas éticas que toda persona debe vivir y respetar.

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sábado, febrero 14, 2009

La cultura y el arte de los cuidados paliativos

¿Se puede desconectar el tubo de alimentación de un enfermo en estado vegetal irreversible?

Eulana Englaro murió al cumplirse 3 días sin alimento en la clínica “La Quiete” de la ciudad de Udine en Italia. Murió en medio de una fuerte polémica entre los que defendían la vida de la paciente que llevaba 17 años en estado vegetativo y quienes defendían la Eutanasia. Al final el Tribunal Supremo autorizó su muerte.

Este caso doloroso pone nuevamente sobre el tapete la moralidad de los procedimientos. Repasemos algunas razones que nos pueden ayudar a tener un criterio más claro sobre el tema.

Razones para cortar la vida

Existe hoy una controversia muy grande sobre la alimentación de pacientes moribundos.

Es de sentido común dar de comer a los más enfermos porque se trata de un acto de amor, compasión y misericordia. Sin embargo es cada vez más frecuente que profesionales de la salud digan a los familiares que la hidratación y nutrición son inútiles, promoviendo así el que se niegue este beneficio al moribundo.

Legalmente en USA es posible desconectar la nutrición y la hidratación en los pacientes moribundos. Debemos recordar que algo puede ser legal sin ser necesariamente bueno o moralmente aceptable. Estos precedentes legales fueron establecidos a raíz de los casos de Quinlan (1976) y Cruzan (1990) donde la Corte Suprema permitió que se negara la alimentación y nutrición a enfermos terminales y, sin ir muy lejos, el 2005 Terri Schiavo fue desconectada del tubo de nutrición que tenía en el estómago y se la dejó morir.

Existe la creencia de que quitar la alimentación es un acto de misericordia para que el paciente no sufra. Los cristianos estamos de acuerdo que es moralmente lícito el no usar procedimientos invasivos y agresivos en pacientes moribundos ya que estos sí pueden causar sufrimiento en el paciente. La hidratación y alimentación no pueden considerarse como procedimientos invasivos ni tampoco como medios extraordinarios. Está claro que en estas situaciones, alimentarlos no cura la enfermedad. Se alimenta para aliviar la sensación de hambre y sed y como una demostración de cariño y compañía. Es por lo tanto un acto de compasión cristiana el dar de comer y beber a los enfermos.

Razones para seguir viviendo

Cada enfermo conserva siempre su dignidad, y goza de una vida que le permite seguir entre sus seres queridos. También merecen el máximo respeto y las mejores atenciones médicas, psicológicas y afectivas. Se les debe alcanzar todos aquellos tratamientos que pueden aliviar su dolor y hacer más llevadero el decurso de su enfermedad en la etapa final. Es lícito suministrar narcóticos y analgésicos que alivien el dolor, aunque atenúen la conciencia y provoquen de modo secundario un acortamiento de la vida. Omitir estos tratamientos implica abandonar al enfermo a su suerte y provocarle, por omisión, la muerte. Es decir: cometer un homicidio, hacer un acto de eutanasia.

Una sociedad que no sabe integrar con naturalidad y humanidad la muerte, no sabe cómo tratar y apoyar a sus enfermos y moribundos, es incapaz de descubrir el hondo sentido humano que puede tener el hecho de morir.

Los objetivos del tratamiento deben individualizarse para cada paciente, teniendo en mente que lo que funciona para una persona puede que no funcione en otra. La medicina paliativa es, ni más ni menos, un cambio de mentalidad ante el paciente terminal. Es saber que, cuando ya no se pude curar, aún podemos cuidar.

Hay que tener en cuenta que la suministración artificial de agua y alimento generalmente no impone una carga pesada ni al paciente ni a sus familiares. No conlleva gastos excesivos, está al alcance de cualquier sistema sanitario de tipo medio, no requiere de por sí hospitalización. No es ni tiene la intención de ser una terapia resolutiva, sino un cuidado ordinario para conservar la vida. Puede ser una carga semejante a la de atender a un tetraplégico, a un enfermo mental grave, a un paciente con Alzheimer avanzado, etc.

Las enseñanzas de la Iglesia

La Declaración sobre la Eutanasia, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980, explica la distinción entre medios proporcionados y desproporcionados, y entre tratamientos terapéuticos y cuidados normales que se deben prestar al enfermo: “Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo los cuidados normales debidos al enfermo en casos similares”

Menos aún se pueden interrumpir los cuidados ordinarios para los pacientes que no se encuentran ante la muerte inminente, como lo es generalmente el caso de los que entran en estado vegetativo, para quienes la causa de la muerte sería precisamente la interrupción de los cuidados ordinarios.

El 27 de Junio de 1981 el Pontificio Consejo Cor Unum publicó un documento titulado Algunas cuestiones de ética relativas a los enfermos graves y a los moribundos, en la que se afirma que “permanece la obligación estricta de procurar a toda costa la aplicación de los llamados medios mínimos, los que están destinados normalmente, en las condiciones habituales, a mantener la vida (alimentación, transfusión de sangre, inyecciones, etc.). Interrumpir su administración constituiría prácticamente querer poner fin a la vida del paciente”

En un discurso dirigido a los participantes de un Curso Internacional el Papa Juan Pablo II en 1985 afirmó claramente que “no podemos eximir del esfuerzo médico necesario para sostener la vida, con los medios normales de mantenimiento vital” entre los cuales está ciertamente la suministración de alimento y líquidos, y advierte que no son lícitas las omisiones que tienen la finalidad de “acortar la vida para mitigar el sufrimiento al paciente o a los familiares”

En 1995 el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Asistentes Sanitarios publicó una carta donde se afirma explícitamente: “La alimentación y la hidratación, aun artificialmente administradas, son parte de los cuidados normales que siempre se han de proporcionar al enfermo cuando no resultan gravosos para él: su indebida suspensión significa una verdadera y propia eutanasia”

En el Discurso del 20 de marzo del 2004, dirigido a los participantes de un congreso internacional sobre tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo, Juan Pablo II confirmó en términos muy claros lo que ya se había dicho en los documentos antes citados. El Pontífice subrayó los siguientes puntos:

1. Un hombre, aunque esté gravemente enfermo o impedido en el ejercicio de sus funciones superiores, es y será siempre un hombre.

2. El enfermo en estado vegetativo tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, higiene, calefacción, etc.) y a la prevención de las complicaciones que se derivan del hecho de estar en cama. En particular quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, constituye siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico.

3. La valoración de las probabilidades, fundada en las escasas esperanzas de recuperación cuando el estado vegetativo se prolonga más de un año, no puede justificar éticamente el abandono o la interrupción de los cuidados mínimos al paciente, incluidas la alimentación y la hidratación.


Casos excepcionales

Al afirmar que suministrar alimento y agua es, en principio, moralmente obligatorio, la Congregación para la Doctrina de la Fe no excluye que, en alguna región muy aislada o extremadamente pobre, la alimentación e hidratación artificiales puede que no sean físicamente posibles.

Tampoco se excluye que, debido a complicaciones sobrevenidas, el paciente no pueda asimilar alimentos y líquidos, resultando totalmente inútil suministrárselos.

Finalmente, no se descarta la posibilidad de que, en algún caso raro, la alimentación e hidratación artificiales puedan implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia física vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.

Estos casos excepcionales nada quitan, sin embargo, al criterio ético general, según el cual la suministración de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida y no un tratamiento terapéutico. Por lo tanto, hay que considerarlo ordinario y proporcionado, incluso cuando el estado vegetativo se prolongue.

No serán razones para acortar la vida de un moribundo el cansancio de los parientes que están a su cuidado. Hay cargas que se deben llevar con verdadero espíritu de sacrificio. Cuando se trata de un ser querido esas cargas son una bendición de Dios para la familia que está pendiente del familiar enfermo. La heroicidad del que atiende a un familiar en situaciones difíciles es una conducta ejemplar llena de riqueza. El que sabe querer y atender a un enfermo sabe que vale la pena perseverar hasta el final.

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viernes, febrero 06, 2009


Otro punto de corrupción
LA MALA POLITICA DEL CARGAMONTÓN

En algunos sectores de la sociedad se ha extendido la mala costumbre de “hacer leña del árbol caído” tocando campanas y haciendo sonar todas las matracas para que se vean bien los errores con las evidencias y las pruebas irrefutables que se presentan.

Hay personas que se sienten felices de practicar este fatídico “deporte” del “ampay y la condena”, que deja a las víctimas hundidas, con daños que podrían ser irreparables para su propia fama y su familia.

El cargamontón en el hogar

Los orígenes de esta infeliz actividad pueden arrancar de los mismos hogares cuando la familia es permisiva o algo descuidada y deja que alguno lidere en su propia casa un cargamontón contra el que cometió un error. No es poco corriente oír quejas por esas presiones o persecuciones contra alguna víctima en el ámbito familiar.

Quienes se encuentran atacados por el cargamontón de sus propios familiares viven dolidos y afligidos buscando escaparse de esas situaciones incómodas. Y si las cosas no mejoran terminan alejándose de su propia casa. Pueden salir concientes de los errores que cometieron pero también se llevan la herida de no haber encontrado en su propia familia, el perdón y la comprensión que necesitaban.

Para esta triste realidad no hay edad. Cuando falta amor en la familia pueden aparecer políticas partidarias que permiten la acepción de personas en el hogar. Se apoya al que cae bien permitiéndole todo y minimizando sus equivocaciones y se critica al que cae mal, magnificando sus errores de un modo exagerado.

Con la ausencia de amor, hasta los modos de ser podrían ocasionar rechazos con algunos y engreimientos indebidos con otros. Estas actitudes arraigadas y encontradas generan fácilmente el cargamontón, como si fuera una práctica habitual de la casa.

El cargamontón en el colegio

Todos hemos visto en nuestra época escolar el proceder injusto de los alumnos cuando alguno falla o se equivoca en algo que llama la atención. La burla y el sarcasmo es lo primero y si no interviene la autoridad a tiempo, con algún consejo que llame a la comprensión, los chicos suelen ensañarse más contra su víctima.

El punto de partida que va a dar inicio al cargamontón puede ser un error notorio que cometió un alumno o la antipatía que alguno se ganó por tener actitudes que no son del agrado de los otros. Cuando se está contra alguien surge fácil el cargamontón, por la menor falta que ocurra.

Quienes son víctimas del cargamontón se sienten dolidos y muchas veces resentidos por el proceder habitual de sus compañeros, se encuentran desconcertados sin saber qué hacer y están buscando la ocasión de salir cuanto antes de esas situaciones desagradables.

Estas situaciones son graves cuando hay permisividad por parte de los educadores que dejan que en la escuela se permita la “ley de la selva” y que gane el que puede salir victorioso por sus propios medios.

Y es grave también por el daño que se le puede hacer al alumno que es atacado habitualmente por el cargamontón, que muchas veces trae una carga de desprecio. Este tipo de manifestaciones puede crear en la víctima un complejo irreparable para toda su vida y en el mejor de los casos es fácil que se de un rechazo de por vida a los compañeros que crecieron con él, o al colegio donde estudió.

En la casa y en el colegio se deben educar a los alumnos para que sepan apoyarse y perdonarse, para que exista entre ellos un auténtico compañerismo que es consecuencia del amor de amistad.


No son los sistemas o los procedimientos los que hay que corregir. Es necesario formar bien a las personas. Lo que estamos viendo hoy no es más que una consecuencia de la falta de formación en las casas y en los colegios.

El cargamontón es una actividad perversa

La política de la exageración que magnifica errores, es una actividad perversa de personas inescrupulosas e irresponsables, que quieren matar un mosquito empleando un poderoso cañón y luego gozan al ver el éxito de sus gestiones infames.

La actitud de querer destrozar, magnificando las cosas y haciendo cargamontón, es tan grave como la del chuponeo que invade la intimidad personal, aunque se presenten las evidencias de una conducta irregular. Si a esto se agrega el acoso poderoso del influjo mediático, la responsabilidad es mucho mayor y amerita una justa reparación y desagravio.

Suele ser mucho más grave la falta y el daño que se comete por el cargamontón despiadado, que la falta que se está censurando y sus consecuencias. No se debe permitir que algunas personas vivan de los ataques ajenos y se presenten como los grandes moralistas de la anticorrupción. Habría que aplicarles la cita Bíblica: “El que esté libre de pecado que lance la primera piedra”

La irregularidades que se puedan presentar deben resolverse en las instancias creadas para fiscalizar esos temas y no salir de allí. Todo debe manejarse con la discreción necesaria para no malograr la honra y la fama de quien cometió el error. En esas instancias se deberán dar las correcciones o los castigos necesarios.

Los errores, pequeños o grandes, que los seres humanos cometemos no indican necesariamente una trayectoria de vida torcida y mucho menos, unas intenciones perversas.

Se debe presuponer siempre la buena fe de las personas que aceptan un cargo de servicio al país y no extrapolar, con el error cometido, unos argumentos tremendistas, que además declaran infeliz y desgraciada a la persona de marras.

Quienes pretenden destruir el honor de una persona revelando públicamente un error cometido caen en el pecado de maledicencia y quienes lo difunden hasta el hartazgo y con exageración son los difamadores. Este tipo de faltas exigen en nombre de la justicia una sanción y una justa reparación por los daños ocasionados.

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sábado, enero 31, 2009

Adaptarse a la tercera edad
ENVEJECER SONRIENDO

Decía el famoso literato hindú R. Tagore que “La vida se nos da y la merecemos dándola” El saber reconocer y valorar todo lo que hemos recibido nos hace tener un sentimiento de gratitud que va creciendo con los años. Es un tesoro interior que nos vuelve optimistas, comprensivos y convierte nuestra vida en un canto de acción de gracias.

El activismo del inverbe
Cuando se es joven es difícil disfrutar bien de las bonanzas de la naturaleza y de las bondades de las personas que están a nuestro lado, sobre todo de nuestra familia. Los entusiasmos y las pasiones juveniles nos hacen pasar veloces sin mayores apreciaciones. El trajinar ansioso nos vuelve ciegos para contemplar y disfrutar lo que tenemos cerca. Cuando pasan los años llegan las nostalgias, quisiéramos volver al pasado tan solo para tratar bien a esas personas cercanas y devolverles el cariño. Es lo que suele ocurrir cuando se ha vivido amando cada día más.

La felicidad de la madurez es una actitud de profunda gratitud por lo recibido y el deseo de bien que nos impulsa a enseñar y a cuidar a las personas con esmero. Qué diferentes eran los atrevimientos y disfuerzos de nuestra conducta de adolescentes cuando creíamos que lo sabíamos todo.

La alegría de la madurez

Cuando se llega a cierta edad se puede descubrir que la felicidad grande es compatible con la conciencia de haber cometido muchos errores y con la valentía de estar frente a situaciones difíciles que exigen esfuerzo y comprensión. Aunque se haya perdido alguna batalla, se continúa en la guerra con el coraje de seguir luchando para que triunfe el bien. Es una experiencia que nos hace optimistas y a la vez realistas. Ya no se trata de los entusiasmos juveniles de cuando éramos imberbes, sino de esa gran alegría, que es consecuencia del amor sacrificado, y que se tiene como una fortuna poderosa para la victoria nuestra y de mucha gente. Nos damos cuenta que podemos transmitir nuestra felicidad a los demás, encontrando en nuestras formas, el arte para comunicarla. Es una expresión que procede del fondo del alma y que trasciende con fuerza para persuadir a los demás a ser mejores.

Los días y los años van pasando y ahora podemos hacer lo que de jóvenes no pudimos, ya no serán las grandes gestas épicas de las imaginaciones juveniles, sino los servicios abnegados, necesarios para que las personas sean buenas y mejores que nosotros. Eso es lo que nos da verdadera satisfacción, aunque haya que pasar por mil dificultades: incomprensiones, insolencias, faltas de respeto, desaires, indiferencias, olvidos; o las que son consecuencia de la escasez de tiempo y de los propios achaques, que llegan sin avisar.

El estímulo del anciano ejemplar
Frente a los imponderables que nunca faltan, nos estimula el ejemplo de personas ancianas que pudiéndose quejar de lo que padecen no lo hacen y sonríen con una enorme paz. Son esas personas que se han esforzado durante la vida para ser comprensivas y serviciales: enseñan con paciencia y dedicación, poseen un lenguaje lleno de afecto y ternura, señalan siempre los aspectos positivos, no suelen levantar la voz, se alegran al ver los éxitos de los demás y confían en que los más jóvenes pueden sustituirlos con ventaja. Da mucha alegría encontrarse con esas personas que no han sido capturadas por el pesimismo y el desaliento y que su vida es para todos y para ellos mismos un canto de acción de gracias. Los que envejecen sonriendo son el modelo ideal de la mayoría de edad.

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sábado, enero 24, 2009

El poder de la oración
EL MILAGRO DEL AVIÓN


Mientras en algunos países de la vieja Europa empezaban a circular los buses ateos, en el río Hudson de los Estados Unidos acuatizaba un imponente Airbus con 155 pasajeros que se salvaron de una muerte inminente.

La noticia de esos instantes dramáticos, donde se combinaban la pericia del piloto, la docilidad de los pasajeros y la ayuda de la Providencia, circuló como reguero de pólvora por todo el mundo ocupando los titulares de los principales medios informativos.

El gobernador de Nueva York, David Paterson, describió el episodio como un “milagro” en el Hudson.

El pasajero Jeff Kolodjay dijo que vio cómo el motor saltaba por los aires, declaró al diario Newsday: "Pensamos que empezaríamos a dar vueltas en círculo, pero no había tiempo, escuché a Sullenberger dar las instrucciones y mientras rezaba un Avemaría el avión impactó duramente contra el agua, tan fuerte que algunas personas golpearon sus cabezas contra el cielo raso. Una vez en el río, las puertas se abrieron y los pasajeros se dirigieron a las alas debido a que el agua ingresaba al avión”

Reacciones humanas cuando se ve cerca la posibilidad de morir
Al salir las personas rescatadas se oyó decir a más de uno: ¡Gracias a Dios! , ¡Ha sido un milagro!. Efectivamente, todavía no se entiende como pudo acuatizar el avión sin estrellarse contra el agua. Luego las noticias giraron en torno al heroísmo de Sullenberger por su serenidad y extraordinaria pericia. Recibió las felicitaciones del caso por su gran labor.

Sin quitarle un punto al mérito de Sullenberger, es interesante observar, y quizá merece un estudio más detenido, la psicología de las personas cuando tienen muy cerca la posibilidad de morir y en una situación de peligro extremo. Si hiciéramos unos interrogatorios a los mismos pasajeros muchos de ellos nos confesarían que en ese momento se acordaron de rezar.

La presencia de Dios en las personas

El pasajero Kolodjay, entrevistado por el diario Newsday rezó un Avemaría mientras el avión impactaba contra el agua. En un primer momento los medios hablaron de un milagro, de la intervención de Dios y después, ya no se habla más de lo sobrenatural. Hay un silencio general.

No sería interesante saber si los pasajeros ¿cambiaron sus vidas?, ¿Se acercaron más a Dios?, o simplemente ¿habrían pasado la página para seguir viviendo como antes, agradeciéndole al piloto de la nave por su extraordinaria pericia?


Sería interesante también escuchar los comentarios de Sullenberger (por lo visto no tiene permiso para dar declaraciones en público) y oír lo que quedó registrado en la caja negra.

Sea lo que fuere el hecho milagroso se dio. Ahora solo cabe preguntarse si el milagro más grande fue que el avión no se partiera o el cambio de vida y la conversión de muchas personas, que ahora estarían más cerca de Dios.

De lo que no cabe duda es que el hombre es un ser religioso por naturaleza.


La Iglesia católica ha querido dedicar este año a San Pablo. Por este motivo este 25 de enero, que cae domingo, se celebrará la fiesta de la conversión de San Pablo. Se puede decir que el catolicismo esta de fiesta por la alegría de recibir en la Iglesia a todos los que se convirtieron como San Pablo. ¿Será el caso de alguno de los 155 pasajeros del avión?

¿Cuál es su opinión?



sábado, enero 17, 2009

Manotazos en el aire
LOS BUSES ATEOS
Algunos “Iluminados” que quieren imponer sus convicciones en bien de la humanidad

“Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida” frase que apareció como propaganda en algunos buses públicos del Ayuntamiento de Barcelona. La propaganda ha costado 2,500 euros, producto de donaciones voluntarias de miembros particulares de la plataforma organizadora, Unión de Ateos y Librepensadores de Cataluña.

La campaña había nacido en Londres de la mano del biólogo darwinista Richard Dawkins para contrarrestar a quienes amenazan con el infierno a los no creyentes. Ahora los Buses Ateos que circulan en Londres y Barcelona lo harán también por Madrid.

La campaña no deja de ser ridícula y contraproducente para esos ateos que ahora se están dedicando a ser misioneros del ateísmo. Los que siempre habían atacado el proselitismo religioso se lanzan ahora a una campaña costosa para coger adeptos.

La frase no puede ser más insegura y con tendencias depresivas. La premisa es una duda: Probablemente. Se podría contestar diciendo: ¿y si Dios existe?. Si Dios existe quienes profesan el ateísmo tendrían que preocuparse. Entonces habría que decirles siguiendo su lógica (la de la misma frase): “Si Dios existe preocúpate y no disfrutes de la vida”


Disfrutar de la vida

¿Qué es disfrutar de la vida? ¿abandonarse, dejarlo todo, no preocuparse por nada, divertirse mucho?

Que se le puede decir a:

• el que perdió su empleo por la crisis financiera.
• al que está en Gaza en medio de la guerra.
• al que tiene un cáncer terminal
• al que tiene un hijo Down
• al prisionero de guerra
• a los rehenes de los terroristas
• al que perdió a sus seres queridos
• a los damnificados de un terremoto
• al que tiene un enfermo en su casa
• al que tiene a su madre muy anciana
• al que tiene un hijo insolente
• al que le cuesta mucho su trabajo y no lo puede dejar

¿No podemos darles a ellos un mensaje de esperanza en algo trascendente, que es real, para que sean felices a pesar de las dificultades? ¿no tendría que ser un mensaje de fe?

El hombre de fe no se sale de la realidad, cuenta con Dios para superar las dificultades y comprueba cada día que “la fe mueve montañas”


El que cree en Dios ¿vive aterrado o vive feliz?


Todos hemos comprobado, en nuestros mismos familiares, que las personas con fe que aman a Dios viven felices y dejan un ejemplo de alegría maravilloso. El mismo filósofo ateo Paul Valery reconocía la felicidad y la ternura de los cristianos.

Si el biólogo darwinista de marras piensa que los creyentes viven preocupados con la amenaza del infierno, está bien lejos de saber cómo vive un creyente en la realidad. ¿Es que los ateos creen que la gente es religiosa por miedo o por debilidad? No se les ocurre pensar que el hombre de fe tiene una gran seguridad. Los ejemplos de la historia son elocuentes.

La Sagrada Escritura tiene una frase feliz que es a la vez una invitación persuasiva: “Escoge la Vida para que vivas” Vivir la vida, sin preocupaciones es escoger todo lo que lleva a la vida de felicidad eterna (el cumplimiento de nuestra obligaciones y la fidelidad en nuestros compromisos). No es borrar de la Biblia la existencia del demonio o del infierno que es una verdad revelada y la Iglesia nos enseña a luchar para no caer en las tentaciones ni en el camino del mal. Estas enseñanzas no producen neurosis, se agradecen porque nos ayudan a ir por el camino de la libertad y de la alegría. Se vive bien cuando se vive con el Bien.

El lanzamiento de un boomerang
Parece ser que algunos ateos están sintiendo la necesidad de tener una iglesia, se sienten solos y desean organizarse, de allí esa preocupación de buscar adeptos.

La frase de los buses ateos es muy débil, no tiene consistencia, quedará en el recuerdo como un manotazo angustioso de algunos ateos que tal vez buscan una felicidad que no tienen. El eslogan divulgado no tendrá mayores repercusiones en la sociedad, al contrario, conseguirá que los creyentes refuercen aún más, sus convicciones religiosas.

Esperamos sus comentarios

domingo, enero 11, 2009

Los 10 años del Arzobispo de Lima
DECIR LA VERDAD CON CORAJE Y RESPETO

El Cardenal Juan Luís Cipriani, que ha cumplido 10 años como Pastor de la Arquidiócesis de Lima ha recibido la condecoración de la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Cruz, en el Palacio de Torre Tagle. El Presidente Alan García en su discurso elogió las virtudes del Cardenal y resaltó su amor a la Verdad, que estaba dispuesto a defender a pesar de las críticas y ataques de los adversarios, “…aunque el viento y la marea se inclinen en otras direcciones”. Siempre hemos visto al Cardenal Cipriani defender la Verdad con coraje, aunque tenga que ir contracorriente..

La Prudencia del coraje

La palabra “Coraje” resume las virtudes que hoy son necesarias para decir la verdad a tiempo: Prudencia, Audacia, Valentía y Fortaleza. La Prudencia también se puede definir como la decisión de actuar en el momento oportuno. Hoy, quizás más que nunca, lo prudente es hablar claro y rápido, antes de que las cosas se pierdan y el mal termine destruyéndolo todo.

Defender la verdad con coraje es propio de personas virtuosas que saben amar. Hay situaciones que exigen de una intervención clara y contundente, como la arenga del soldado, el grito del entrenador, la garra del deportista, la exigencia de un padre o la advertencia clara de un amigo bueno. Otras situaciones nos piden a gritos, por el bien de la sociedad, del trabajo o de la familia, reconocer los propios errores. Como dice el refrán: “Es de sabios rectificar” El hombre que rectifica y pide perdón demuestra calidad de vida y vuelve a inspirar confianza.

Decir la verdad con coraje es ser valiente y no irse para atrás por temor al “qué dirán”, es ser responsable para no caer en la política de la “no intervención”, o en la del “perfil bajo" como si fueran criterios fijos de sensatez para seguirlos siempre. El amor a la verdad es tener la prudencia de decir las cosas a tiempo y en el momento oportuno.

La virtud de la veracidad nos hace actuar con tino, sin nerviosismos histéricos, sin atacar con crudeza, sin un espíritu turbulento y áspero. Con serenidad y ponderación, respetando a las personas. Diciendo las cosas con elegancia y categoría humana; sin pretender dejar “muertos” y "heridos" en el camino.

Con caridad y claridad

Decir la verdad es como elaborar una auténtica obra de arte que convence. Jesús en los Evangelios, cuando expulsó con verdadero coraje, a quienes habían convertido el templo en un lugar de comercio, no tuvo miedo de defender el respeto por el lugar sagrado, fue valiente y lo hizo para enseñarnos a cuidar lo que es de Dios. Dios actúa con audacia y a tiempo.

En la Sagrada Escritura vemos que el Espíritu Santo llega como “viento impetuoso”, con fuerza, para que los apóstoles puedan predicar la verdad con coraje. El coraje no es sinónimo violencia. Así como en el deporte es fácil distinguir entre el juego fuerte (garra y talento) del violento (sucio y agresivo), así también en las conductas de las personas podemos encontrar el coraje del hombre honesto o la violencia del mentiroso. El primero defenderá la verdad con coraje y respeto, mientras que el segundo lanzará piedras para destruir insultando y maltratando a la gente sin ningún escrúpulo.

El Laberinto de la mentira
Da mucha pena ver la mediocridad humana del que cae en el laberinto de la mentira y desde allí quiere fabricar argumentos convincentes para “arreglar” las cosas en vez de reconocer con hidalguía sus propios errores, o del cobarde que calla y se esconde cuando tendría que dar la cara en honor a la verdad. Estas actitudes de mediocridad pueden dañar a terceros y destruir a familias enteras. No se debe permitir que justos paguen por pecadores. El que no habla para defender el bien y la verdad es al menos un imprudente, que tiene miedo de “complicarse la vida” pero luego la vida terminará complicándolo a él.
San Josemaría Escrivá decía: “El infierno está lleno de boca cerradas” Hay que hablar a tiempo, “sin pelos en la lengua” para defender a tantos que son atacados por la mediocridad de la mentira. No tengamos miedo a comprometernos con la verdad y defenderla siempre con coraje y respeto.

Felicitamos al Cardenal por su Aniversario como Arzobispo de Lima y nos unimos a él con nuestras oraciones y en el compromiso de la defensa de la verdad.

Agradecamos sus comentarios

domingo, diciembre 28, 2008

Propuesta para el 2009
EL AÑO DE LA ÉTICA

Para que realmente pueda ser próspero el año que empieza debemos esforzarnos todos en ser mucho más éticos en nuestras conductas y en nuestros planteamientos. Es la única manera de remontar los estragos de la crisis y no permitir que ésta continúe destruyéndonos.

Para iniciar nuestra reflexión debemos reconocer que existe en nuestra sociedad permisiva e informal, una ignorancia ética de tal magnitud, que muchos pasan por normal y legal, planteamientos y conductas que deben ser censurables desde el punto de vista ético y moral.

La moral trata del bien en general y de las acciones humanas en orden a su bondad o a su malicia. Las cosas son buenas o malas no por la subjetividad de las personas sino por la objetividad de la ley. Por su conducta (actitudes y planteamientos) se puede decir si una persona es buena y si sus acciones se orientan hacia el bien. Todos tenemos como obligación moral de conciencia hacer el bien y evitar el mal.

La moral, los arreglos y las trampas
En nuestra sociedad relativista está fallando mucho la noción de bien y mal porque el subjetivismo imperante califica de buenas o tolerantes acciones que tendrían que ser censurables por la conciencia moral.

El relativista desea que más cosas estén permitidas y que se reduzcan las prohibiciones, que el hombre aprenda con las experiencias que va teniendo y haga su propio camino de acuerdo a sus convicciones.

Este modo de pensar hace que muchos se encuentren en el borde de la legalidad pensando que si es legal y está permitido, también es ético. Entonces se dan licencias para mover las reglas de acuerdo a las conveniencias personales, estudiando procedimientos para que los asuntos no tengan tropiezos “legales” y así salir airosos de los problemas, pero enterrando al mismo tiempo, los criterios de una conducta moral correcta (“cállate, sigue para adelante y no digas nada…”).

No todo lo que está permitido es moral. No actuamos o hacemos las cosas porque están permitidas o porque sean provechosas. Si un amigo me coloca en un puesto muy importante y muy bien remunerado. Mi aceptación no depende de los ofrecimientos que me hace, sino de mis condiciones y capacidad para poderme desempeñarme bien en ese puesto y ver si realmente debo estar allí o no. La ética me hará tomar una decisión correcta.

Los chicos jóvenes de hoy para defender un planteamiento que les parece correcto dicen: “y qué tiene de malo” como si los planteamientos fueran correctos solo porque no tienen nada de malo. Dormir no es malo pero dormir más de la cuenta, o en las horas que debo trabajar es censurable por la ética. Es muy agradable escuchar música pero hacerlo en todo momento no deja de ser una irresponsabilidad que luego trae consecuencias que perjudican a las personas y a la sociedad. Lo mismo podríamos decir de los juegos. Bailar es bueno pero hacerlo de un modo desordenado, muchas horas y con tragos encima, es algo censurable que debería evitarse. Es necesario formar las conciencias para acertar en las decisiones que se toman cada día.
Portarse bien no es no portarse mal sino hacer las cosas con corrección, de acuerdo a una jerarquía de valores. Muchas cosas buenas se dejan de hacer por la ausencia de una correcta jerarquía de valores.

Conductas correctas
Todos los procedimientos y planteamientos de una persona deben estar dirigidos al bien en general y al bien común, en beneficio de la sociedad a la que se debe servir. Para eso se educa al hombre.

El hombre no debe ser un “tigre” que asalta y se lleva la presa que encontró primero para comérsela él solo, defendiéndose con los sistemas que lo protegen para que lo pueda hacer. El hombre debe pensar en las consecuencias de sus acciones, no para su ganancia o pérdida, sino para el bien de la sociedad en la que vive.

No es ética la actitud de exhibir riqueza en medio de la pobreza o colocarse un sueldo muy elevado mientras otros ganan una miseria, tampoco es ético vender más barato un producto colocándose al lado de la tienda que lo vende más caro para hacerla quebrar, o renunciar a la empresa que me ha capacitado para hacerle la competencia, no es ético robar información, o clientela, o sistemas, en beneficio propio. No es ético quitarle el oficio a un humilde trabajador para darle trabajo a un amigo que no lo necesita tanto. No es ético buscar “lealtades” por el poder o por el dinero. No es ético hacer acepción de personas, haciendo “grupo” o “capillitas” para defender los intereses personales o de grupo.

Decía un famoso moralista Josef Pieper: “Si al salir de mi casa me quito el anillo matrimonial ya le he hecho la primera traición a mi mujer” La ética es una conducta correcta, la alegría de portarse bien, en la casa, en el trabajo y en la calle. El deseo de hacer el bien a todos y de no beneficiarse nunca a costa de los demás. El hombre que busca medrar no es moral y será luego cómplice de las crisis sociales.

En la sociedad debe imperar la teoría de los juegos que suman positivo donde todos los que compiten ganan. No es ético desde el punto de vista social aplicar en la sociedad los juegos que suman cero donde unos tienen que perder para que ganen otros.

Empecemos el 2009 poniendo más énfasis en la generosidad. “Hay mayor felicidad en dar que en recibir” (Hechos, 20,35). Si todos nos proponemos dar de nosotros un poco más el mundo será mucho mejor y nos acercaremos a la meta que nos puso el recordado Papa Juan Pablo II para lograr hacer la nueva civilización del amor:
“es necesario buscar no el bien de un círculo privilegiado de pocos, sino la mejoría de la condiciones de vida de todos” (Juan Pablo II, enero 2003).

¡FELIZ AÑO!

miércoles, diciembre 24, 2008

¿Estamos preparados para recibir?
EL REGALO DE DIOS

Ha nacido un Niño que es para todos los hombres, de todas las razas, de todos los pueblos y de todos los tiempos. Un Niño enviado por Dios Padre que viene para rescatarnos y salvarnos. Para poder valorarlo y adorarlo es necesario ser conscientes de nuestra condición, de cómo nos encontramos los seres humanos y de cómo estamos cada uno.
En el Antiguo Testamento los hombres esperaban un Mesías, porque lo necesitaban para ser libres. Ahora nosotros, después de siglos, necesitamos al Redentor. Con cuanta fuerza el recordado y queridísimo Papa Juan Pablo II nos instaba en su primera encíclica “Redemptor Hominis” a ¡no tener miedo! Para abrirle las puertas de nuestro corazón al Redentor: Nuestro Señor Jesucristo.

En el Nuevo Testamento vemos cómo Jesucristo se acerca a todos los hombres, incluso a los más pecadores. Los pecadores no se sienten repelidos por la santidad. Se acerca a cada uno de nosotros, cualquiera que sea nuestra condición y se acerca como un amigo para darnos lo mejor. Nos quiere enseñar su Vida para que le sigamos y seamos felices.
Esta Navidad es una nueva oportunidad que tenemos para acercarnos más a El y seguirle de verdad. Siempre comprobamos que el que nos viene a rescatar nos trata muy bien. Bajó hasta nosotros para elevarnos con El. Con la Encarnación se hizo enteramente semejante a los hombres, pero no para que nosotros alcanzáramos solo una perfección humana. Se hizo hombre para que nosotros fuéramos como Dios, para que se logre en cada uno un endiosamiento que nos lleve a tener la cabeza en el Cielo y los pies en la tierra, la cabeza fría para pensar y rezar y el corazón caliente para amar.
La perfección del hombre no consiste en una meta humana. Estamos destinados para el Cielo, allí está la meta que debemos alcanzar a lo largo de nuestra vida aquí en la tierra. Nuestra meta es sobrenatural y los pasos que vamos dando serían verdaderos saltos de calidad, si es que contamos con la ayuda de la Gracia que nos trae Dios.
Decía el actual papa Benedicto XVI que “los años de los hombres no se pueden contar como los números de un balance. El ser humano comienza siempre de nuevo… Quien utiliza cálculos matemáticos para medir al hombre lo denigra, lo baja a la condición de número.” El hombre es mucho más que los números, es un ser espiritual, es hijo de Dios y debe vivir vida sobrenatural. Jesucristo es el camino para lo divino, para que el hombre con la ayuda de la gracia se eleve, para que levante la cabeza y busque a Dios. Dios viene para que nos elevemos. No basta un acercamiento en la línea de la admiración o para la conquista de unos criterios morales que nos permitan manejarnos en la vida sin mayores problemas.
El Niño Dios viene para enseñarnos que el amor de Dios es la ciencia más importante del mundo, que todos debemos saber. ¡Qué triste es la vida del que no ama a Dios! Ser rectos puede ser un primer paso en el camino del amor a Dios, pero el hombre debe seguir andando para llegar más alto: Amar a Dios “…con todo el corazón, con toda la fuerza y con toda la mente”. El que es capaz de adorar a Dios es capaz de cosas grandes.

Nos ha nacido un Niño para que vayamos a adorarlo. La Iglesia nos convoca para adorar a Dios. Si lo podemos hacer es porque llevamos dentro un gran tesoro, el mejor regalo que nos ha hecho Dios y que es el mismo Dios. Ahora lo vemos recién nacido, inerme, indefenso. Luego lo veremos en la Cruz muriendo por nosotros, entregándonos su vida y rescatándonos de la esclavitud del pecado. El es el verdadero y único liberador, que nos llena de amor, para llevarnos luego hasta el Cielo.

¡Feliz Navidad! con el calor y el amor de la Sagrada Familia que encontramos en Belén y la paz para todos los hombres de buena voluntad.